Los trabajadores no le temen a la globalización sino a sus ramificaciones, ya que a 20 años de haberse iniciado este proceso de reformas los resultados no han sido halagadores, manifestó el secretario general de la Federación Nacional de Servidores Públicos (FENASEP), Leandro Avila.
Estas declaraciones formaron parte del discurso que pronunció Avila en la XIV Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en Lima, en donde destacó que con todo y reformas los resultados macro económicos no han sido los mejores para las naciones, pese a cuánto haya crecido la economía, ya que no se distribuye equitativamente entre sus ciudadanos.
Avila, quien también representó al Consejo Nacional de Trabajadores Organizados, CONATO, enumeró que los trabajadores le temen a las consecuencias de esta política cuyos frutos son evidentes en las aperturas de mercado; en beneficio de las naciones industrializadas; las privatizaciones de empresas estatales, en lo que se puede llamar la reconquista de América; concentración de capital excesivo en manos de unos pocos; la creciente deuda externa que impide el ahorro interno y las políticas económicas que no miran el rostro humano sino sólo cómo hacer negocio.
"Hablar de los derechos laborales desde la realidad de nuestras naciones, no es más que escuchar a los que dirigen las políticas económicas desde las Instituciones Financieras Internacionales", reafirmó el dirigente.
Explicó que el señalar que las normas, leyes y códigos de trabajo son los culpables de que los inversionistas no lleguen, ha sido la táctica utilizada por el gobierno y el sector empresarial para reformar el Código de Trabajo, obviamente para no favorecer a los trabajadores. Preguntó al auditorio si tenían la menor duda de por qué se está trabajando en la homologación de los códigos de trabajo en Centroamérica.
Denunció que los convenios internacionales de la OIT son constantemente violados por los gobiernos y algunos con más habilidad rehusan ratificarlos o suscribirlos.
Mencionó que convenios como el 87 y 98 de libertad sindical y negociación colectiva se aplican a criterio de las autoridades y en algunos países como Panamá le dan el derecho a sindicación de trabajadores del sector privado, más no a los del área pública, rechazando las recomendaciones que sobre este tema plantea el Comité de Libertad Sindical de la OIT.
Rechazó las comparaciones que se hacen con los trabajadores de la región de los Tigres Asiáticos a quienes ponen como ejemplo de éxito, porque en esas sociedades no existe regulación laboral, ni convenios con la OIT.
Esta apreciación, según Avila, hace suponer que el no tener normas y leyes que regulen la relación laboral empresa-trabajador, gobierno-trabajador, éstas son manejadas por actos de compasión, buena conciencia o a criterio del empleador, dejando en el aire el interrogante de para qué crear nuevas normas y leyes si las ya existentes no se cumplen.