Ni bases militares, ni centros antidrogas negociará Panamá después del 1 de septiembre, dio a conocer la presidenta Mireya Moscoso, mientras que, serena, como es habitual en ella; sonreída, perfectamente maquillada y peinada, y con una postura revestida de majestad, posaba para los fotógrafos y camarógrafos, al tiempo que respondía las preguntas de una media docena de periodistas nacionales y extranjeros.
La pregunta de rigor giró en torno al género, pues no se puede desligar el hecho de que es la primera presidenta electa del país, y de las mujeres que luchan, para más señas.
Su compostura le duró hasta el momento en que habló de su pequeño hijo Ricardo, de ocho años. En ese momento, la majestad de su puesto ganado a pulso se vino abajo para dar paso al de la madre que, orgullosa, dulce, sencilla y con la cara arrebolada, hablaba de su hijo único como cualquier madre de familia en reunión de escuela. Para ninguna hay un hijo mejor, ni siquiera para aquella que hoy asume la Presidencia de la República. Y, luego, cuando los temas llegaron a un punto neurálgico, como lo es la política y los retos que enfrentará durante su mandato, Mireya vuelve a su actitud grave, solemne, pero a la vez crítica y analítica para responder cada interrogante después de tomarse su tiempo para meditar.
NO EN PALACIO, SINO EN SU HOGAR
La hoy Presidenta de Panamá, al igual que lo hizo Ernesto Pérez Balladares, no vivirá en el Palacio Presidencial, sino en su casa ubicada en Carrasquilla, en la ciudad capital, como hasta ahora.
Moscoso, católica al fin, dice creer en Dios y además invocarlo todos los días para que le dé la fortaleza necesaria para que guíe su camino en estos cincos años y que le proporcione la sabiduría necesaria para dirigir al país en ese tiempo.
Habla del poder que para ella radica en ayudar a los pobres, pues para nadie es un secreto que ella es de origen humilde y sabe lo que es la pobreza, vivir en el campo e incluso tener hambre y no tener qué llevarse a la boca, según dijo. Hoy, que se le da la oportunidad, ella le dará al poder el significado de la pobreza para ayudar a los que menos tienen. "Ese es el poder; poder ayudar a los demás", recalcó Moscoso.
Pese a esto, no negó la necesidad del dinero para poder vivir, sin embargo, está convencida de que con lo que ella tiene vive muy bien y no necesita más. De allí que para ella, el poder no necesariamente conlleva tener ambición por el dinero.
EL PRINCIPAL RETO: EL CANAL
Para Mireya Moscoso el primer reto a enfrentar durante su mandato será la administración del Canal. Especialmente porque se ha propuesto demostrarle al mundo entero que Panamá puede administrar la vía interoceánica tan bien como lo han hecho los estadounidenses.
Sobre la seguridad de la franja canalera, la presidenta sabe que es indefendible, aun hoy cuando está en manos de los estadounidenses. Esto es una realidad, pero no significa que no haya que prepararse para defenderlo y darle un mínimo de seguridad. Moscoso informó que Panamá se ha preparado en materia de seguridad para mantenerla a toda costa.
Sabe, sin embargo, que el fantasma de la guerrilla colombiana acecha, pero confía en que no llegue hasta la vía acuática. Sobre el problema fronterizo con Colombia, Moscoso manifestó que hay preocupación en círculos empresariales por el temor de que una vez se vayan los estadounidenses en cumplimiento del tratado Torrijos-Carter, los guerrilleros penetren hasta el área canalera.
Ella no teme a esto, pues se propone dar entrenamiento y equipo a la Policía Nacional para que custodie debidamente la frontera con Colombia. Si no se les provee de las armas necesarias, no se puede defender la zona, manifestó.
No obstante, está consciente de que Panamá no puede competir con la guerrilla colombiana, pues ni el ejército de ese país ha podido detenerla dado su entrenamiento de muchos años. Así las cosas, lo que se hará es buscar el financiamiento para proporcionar armamentos a las unidades policiales que custodian la frontera.
Lo que no está dispuesta a aceptar la presidenta, es que gobiernos extranjeros vengan a Panamá a custodiar esa frontera. Ese trabajo lo realizarán los propios panameños. En este sentido, aún no ha habido diálogo con el Presidente colombiano, Andrés Pastrana, pues de eso se ha encargado el gobierno de Ernesto Pérez Balladares. Ella, sin embargo, planea continuar ese diálogo a partir de hoy, pese a que el mandatario colombiano no podrá venir a la toma de posesión.
Además de ello, la salud, la educación y el desempleo representan retos para la presidenta. "Estoy segura de que lo vamos a poder hacer como mujer (tan bien) como los hombres...". Esto último lo dijo con fuerza, con la barbilla ligeramente levantada y con el índice de la mano derecha en alto, como para denotar su capacidad de mando.
En su caminar durante los últimos cinco años, observó mucha pobreza, centros y subcentros de salud abandonados, miseria, desnutrición infantil, escuelas destruidas. Eso la llevó a hacer un recorrido, especialmente por la provincia de Los Santos, con sus ministros de Salud, Educación y Obras Públicas para que éstos observaran esta situación a fin de que a partir de hoy, empiecen a atender en primer lugar estas áreas.
Es importante, resaltó, dar salud y alimentación a un niño desnutrido, para luego enviarlo a la escuela. Por eso ha dicho que primero hay que llevar salud a la población infantil, y luego enviarla a la escuela. Ese es otro reto a enfrentar. Y hablando de retos, no podía dejar de lado un problema que, está convencida, Panamá está heredando: la limpieza de los polígonos de tiro.
Fue enfática al señalar que ella se reunió desde hace un mes con funcionarios de la embajada estadounidense en Panamá, quienes le informaron que hace dos años, éstos le habían pedido al gobierno de Pérez Balladares que se reunieran para tratar el tema de los polígonos.
Pese a ello, el gobierno nunca les dio respuestas, señaló Moscoso, quien añadió que hace sólo seis meses que Panamá comenzó a tratar con funcionarios de Estados Unidos sobre la limpieza de esas áreas, justo cuando estaba a punto de terminar el período del hasta hoy gobierno y a pocos meses de la partida de los estadounidenses en cumplimiento del Tratado Torrijos-Carter. Informó que su gobierno tratará el tema con los responsables de ese país para solicitarles la limpieza.
PRIMEROS CIEN DIAS
Lo primero que hará Mireya Moscoso al llegar a la Presidencia es tratar de derogar las leyes que fueron aprobadas durante las últimas semanas y que a su juicio fueron impuestas por el gobierno saliente.
Ejemplos de estas leyes son la que crea la Sala Quinta y la del Fondo Fiduciario para el Desarrollo, entre otras. Este medio aprovechó el comentario de la presidenta para decirle que, estando la Asamblea Legislativa "manejada" por los mismos que aprobaron ambas leyes, es obvio que no las derogarán. Esto volvería a crear en la ciudadanía una mala imagen de ese Organo del Estado. En consecuencia, ¿lo que busca el nuevo gobierno es allanar el camino para una Constituyente?
Ella medita y evade hábilmente la pregunta para después responder que no será sino hasta hoy cuando realmente se sepa quiénes dominarán en la Asamblea Legislativa. "Puede que sea el PRD, como pueda que quede en manos de nuestro gobierno".
Manifestó que enviarían los proyectos de ley para la derogación de las leyes mencionadas, pero a la vez, dijo esperar que "los legisladores que están en la Asamblea sientan que están allí porque el pueblo panameño los escogió... y estas leyes que se pasaron últimamente van en contra del pueblo panameño", recalcó.
"Yo no creo en una Constituyente, yo lo he dicho; fuimos a unas elecciones, el pueblo decidió y ¿por qué llamar a una Constituyente?", enfatizó. Empero, se cura muy bien en salud al decir que es el pueblo el que pide la Constituyente y no ella, porque éste sabe que tal como está la Asamblea, no se van a aprobar leyes que son de beneficio para los panameños.
Esta entrevista se realizó en momentos en que los arnulfistas negociaban con las distintas bancadas para atraerlas y entrar a gobernar con una mayoría legislativa. Al tratar sobre este punto, Moscoso dijo que esperaba que para hoy, el panorama en la Asamblea hubiese cambiado y que el oficialismo lograse la mayoría en la Cámara.
Recalcó que los llamados "saltamontes" no son más que legisladores de la República y, en consecuencia, con ellos también se realizaban las negociaciones, pues ella está dispuesta a conversar con todos los sectores.
SER MUJER IMPLICA UN ESFUERZO TRIPLE
Para Mireya Moscoso es un reto gobernar por cinco años, como lo sería para cualquier presidente. La diferencia es que para ella, el esfuerzo es triple tan sólo por ser mujer. Ella lo toma muy en serio, pero lo expresa en broma: "tan sólo ayer hablaba con algunos hombres y me decían, ¿sabe una cosa? Usted tendrá que demostrarnos a los hombres que las mujeres lo pueden hacer. Mi respuesta fue: sí, yo lo tengo que demostrar tres veces mayor (más) que ustedes. Pero yo estoy segura que las mujeres lo podemos hacer con la ayuda de todos los hombres y mujeres".
Un risa a flor de labios cerró la respuesta. Pero luego, como para recalcar lo dicho, recordó que el pasado 2 de mayo se acabó el machismo en Panamá porque una mujer fue elegida para gobernar, aunque le cueste más.
El hecho de haber sido elegida presidenta, le ha abierto las puertas al resto de las mujeres. No en vano habrá en su gobierno tres ministras y tres viceministras. Lo que más le alegra es que por primera vez habrá una viceministra de Obras Públicas, quien usará botas y "jeans" y estará en el campo haciendo un trabajo que hasta ahora han hecho los hombres.
UNA GUIA CIRCUNSTANCIAL
A la pregunta de la influencia de su exesposo y tres veces Presidente del país, Arnulfo Arias, Mireya dice que él fue todo para ella. Aprendió mucho, pero no participaba en los vaivenes de la política; únicamente fue su compañera durante 25 años. Sin embargo, una vez que él murió, aquellas personas que lo siguieron toda una vida quedaron como quien dice huérfanas, y sintieron que debían buscar una persona que los guiara políticamente. La eligieron a ella, según manifestó, con un encogimiento de hombros y las manos abiertas en señal de que no le quedó más alternativa que aceptar su destino.
Toda la formación política que ella tiene, se la debe a su exesposo, indicó. Una pregunta indiscreta hizo soltar una carcajada espontánea a la presidenta. ¿Cómo era su esposo (el Dr. Arias) a nivel personal? Se sonrojó y miró a los presentes como niña cogida en travesura.
"Yo podría decirles muchas cosas"... ríe una vez más... "la verdad es que fue un hombre encantador y... este.... supo enamorarme. Yo me adapté a él; apenas si tenía 18 años cuando lo conocí...", señaló mientras reía sonrojada. "Yo siempre dije que él me hizo a su semejanza porque a los 18 años empieza uno a vivir y él me enseñó todo lo que yo sé", informó.
Una madre que teme no tener tiempo suficiente para su hijo La seriedad regresó a su rostro cuando se le preguntó cómo haría para dedicar tiempo a su pequeño hijo Ricardo.
Es difícil, sustentó, pero a pesar de que su hijo sólo tiene ocho años, él entiende que ella tiene un trabajo que realizar y un compromiso con el país. "Mami, tienes que ir a trabajar al partido", le dice el niño cuando incluso la manda a hacer su trabajo. Para él, explicó su madre, el partido es lo político; sabe que su mamá es política y que tiene una misión importante que cumplir.
Sin embargo, es difícil organizar su tiempo de manera que pueda dedicarle tanto como quisiera. Hoy, ella llegará al Estadio Nacional a tomar posesión con su hijo. "Yo quiero llevar a mi hijo, que conmigo camine ese día (hoy) en el estadio saludando al pueblo panameño. Que esté al lado mío en el momento de la juramentación, porque quiero que el día de mañana mi hijo sienta que en aquellos momentos tan históricos, él estuvo conmigo".
Su voz se quiebra, mientras sigue hablando de su hijo con la emoción que sólo una madre puede sentir, no importa si ésta es la mujer que lidera a todo un pueblo y que será su gobernante por cinco años.
"Es que el niño es mi soporte... es mi vida... y quiero que él comparta esos momentos", dijo conteniendo lágrimas de emoción.
CORRUPCION
Una vez más, Mireya hizo alusión a la corrupción imperante en el país, mal que sólo lo puede curar la transparencia, según dijo. En su gobierno no permitirá actos de corrupción, y eso incluye a sus mejores amigos y amigas. Quien cometa actos de esa índole, será castigado, pues ella está dispuesta a cumplir la palabra empeñada ante el pueblo panameño.
CRITICAS A PEREZ BALLADARES
"Yo no quiero criticar al gobierno de Pérez Balladares", contestó Mireya Moscoso a la pregunta de qué fue lo bueno y qué fue lo malo de su antecesor. No obstante, no puede decir que todo lo que hizo el hasta hoy gobernante es malo, pues también hizo cosas buenas y ella las reconoce.
Empero, una de las cosas que sí critica de Ernesto Pérez Balladares es que no supo perder. Ni el 30 de agosto (el referéndum) ni el 2 de mayo cuando se realizaron las elecciones presidenciales.
Es más, después del 2 de mayo lo que hizo fue enviar a la Asamblea, proyectos que iban en contra de los intereses del pueblo panameño. Moscoso no quiso detallar qué fue lo bueno y qué fue lo malo del gobierno saliente.
RELACIONES CON ESTADOS UNIDOS
La mandataria está segura de que las relaciones Panamá-Estados Unidos continuarán por buen camino, porque este país no es enemigo de aquél. Está agradecida de que esa nación les dio asilo político a su exesposo y a ella cuando fue necesario. Pero esto no implica que no exija respeto para Panamá, si así fuera menester.
Informó que extraoficialmente Estados Unidos le ha pedido cooperación para hacer frente al narcotráfico. Se puede cooperar, pero no habrá más bases ni centro antidrogas en Panamá, enfatizó Moscoso.
Un "ya no más preguntas, gracias", por parte del encargado de prensa, hizo concluir la entrevista, mientras Mireya Elisa Moscoso, quien asume hoy la Presidencia de Panamá, daba las gracias con una sonrisa y un apretón de manos a los periodistas extranjeros y nacionales.