Dentro de una resolución emitida ayer, el Segundo Tribunal dispone revocar la decisión emitida por el Juzgado Undécimo, por la cual se dio un sobreseimiento definitivo a favor del jurista Juan David Morgan y establece que la fiscalía debe tomarle una declaración indagatoria.
En su decisión, los magistrados del Segundo Tribunal de Justicia señalan que el fiscal Lauffarie invocó una serie de doctrinas jurisprudenciales, contrarias a la sugerencia propuesta de sobreseer definitivamente el proceso.
También señala que el delito de enriquecimiento ilícito endilgado al juez Malcom, por parte de Juan David Morgan, es una de las modalidades de los delitos de corrupción de servidores públicos que no se trata de una formulación delictiva indirecta y es un asunto que debe dirimirse en los tribunales.
A la vez establecen que quien formula imputaciones delictivas a otro debe demostrarlas, por esos motivos cuando es objeto de una querella por el delito de calumnia e injuria le permiten la excepción de la verdad, para comprobar sus afirmaciones y por el momento ello no ha ocurrido en el proceso bajo examen.
Ante esta situación el tribunal ordenó al fiscal Laffaurie realizar una serie de diligencia ampliatorias, entre las que se incluyen la toma de declaración indagatoria al imputado y presentar pruebas dentro de su vista. La doctora de medicina familiar, Enitza George, quien preside la Clínica Medic- Spa del Hotel Miramar, vivía en carne propia el drama de la obesidad, antes de ser instructora personal.
Vivió en Nueva York, Estados Unidos, 10 años y al volver a Panamá en 1998, pesaba 200 libras y su estatura es 5 pies 4 pulgadas. Todo ello después del embarazo. Antes estaba en 120 libras.
La motivó su salud, lo demás vino después, "por añadidura", como explicó a El Panamá América. Su presión empezó a aumentar, el azúcar estaba en los límites y "decidí hacer algo y hacerlo en serio".
Para George la única forma de que los esfuerzos rindan fruto es ser movido por una razón poderosa. Para ella, su estado de salud era el principal motivo para no seguir postergando su adelgazamiento.
"Mis dietas consistían en mayor cantidad de vegetales, pescado al vapor, arroz blanco y ensaladas. Dejé de comer carnes y pollos por dos meses".
No obstante, aquello había nacido de su creatividad. Era consciente de que requería asesoría y la buscó.
En ese momento había rebajado ya 50 libras. Se adiestró sobre pérdida de peso y programa de ejercicios. Fue entonces cuando se certificó como entrenadora personal y diseñó su propio plan de actividades. Actualmente su peso es 127 libras.
Aunque en su familia no hay tendencia a la obesidad, existe el peligro de los ataques cardíacos y derrames por los que han muerto varios de sus familiares. Ella prefería prevenir porque su presión ya la había advertido.
Su clínica atiende hoy a más de 500 pacientes de todas las edades y cuando su peso disminuye, "aumenta su autoestima y lo estético viene por añadidura". El especialista Adriano Delgado, encargado de la Clínica de la Obesidad del Hospital Santo Tomás, opina que el error que se comete "es comer con hambre".
A su juicio, conviene comer hasta seis veces al día, que es lo que él recomienda, pero como se debe. "Hay que desayunar, comer luego una merienda, almorzar en las debidas proporciones, alguna fruta intermedia, la cena y una última fruta o yogurt".
La obesidad, según Delgado, dejó de estar ligada exclusivamente a lo cosmético y la mera vanidad de la mujer. Esa concepción cambió desde que se conoce que la obesidad es un factor de riesgo para las principales causas de muerte.
Y es que contribuye a la aparición de la diabetes, la hipertensión arterial, cáncer y muertes por infarto o derrame.
La clínica se inauguró en agosto del 2002. El propósito es que cada paciente en particular preste especial énfasis a esta enfermedad crónica y sus implicaciones.
La aceptación ha sido muy buena, mencionó Delgado. Se ofrecen 10 cupos los viernes y en este momento ya no hay espacio hasta después de agosto.
El procedimiento consiste en efectuar primeramente una evaluación de la persona para determinar los riesgos que tiene de desarrollar enfermedades: ácido úrico alto, resistencia a la insulina, diabetes, elevación del perfil del colesterol, problemas renales, del hígado, pulmonares, vasculares (arterias o venas), entre otros aspectos.
El paciente es incluido luego en un programa con nutricionistas, psicólogos, fisioterapistas, endocrinólogos, enfermeras, de modo que "aprenda a vivir bien y mejor".
Se trata de la ecuación del Indice de Masa Corporal (IMC). Se obtiene dividiendo el peso en kilos entre la estatura en metros cuadrados. Si la respuesta supera 25 hay sobrepeso (patología previa a la obesidad) de 30 ó más es obesidad.
Por otro lado, Velásquez no pasa por alto el efecto de la publicidad en los obesos. La estrategia es "aprender a convivir con ella".
Señala que se debe ser críticos y tener mayor responsabilidad con lo que vamos a hacer con nuestro cuerpo, "que es un templo".
Lo ideal es asesorarse adecuadamente sobre los artefactos y medicamentos que se anuncian como la salida a la obesidad. La opinión del médico es imprescindible y es que son muy pocos los medicamentos que pueden utilizarse como adelgazantes.
Indicó que recientemente en la ciudad de Brasilia se revisó el Consenso Latinoamericano para el tratamiento de la enfermedad. Uno de los capítulos se ciñe a las medicinas.
Actualmente en el mercado existe una variedad de éstas, pero los recomendados por la Federación Latinoamericana de Obesidad cuyo presidente es el doctor César De León (panameño), sólo tres compuestos genéricos han sido aprobados para tales propósitos:
Sibutarmina: compuesto que actúa a nivel cerebral, en el centro de la saciedad y se utiliza para disminuir la sensación de hambre y para activar el metabolismo.
Orlistat: actúa a nivel de intestino inhibiendo en un 30% una enzima (lipasa) que capta la grasa. Esta se expulsa a través de las heces.
Mazindol: se utiliza sólo en casos especiales y estrictamente supervisado.
Delgado, en tanto, es aún más crítico de las supuestas panaceas contra la gordura. Se buscan atajos. "Los pacientes obesos son muy susceptibles a caer en manos de charlatanes, por estar ansioso y con baja autoestima, cae. Y esta no es la salida".