CADA vez son más los que optan por una ilegalidad para satisfacer necesidades básicas. Servicios como energía eléctrica y agua están siendo consumidos por muchos sin pagar un centavo.
Nodier Díaz, del departamento de Cobranzas del Instituto Nacional de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), manifestó que hurtar agua, al igual que el robo de energía eléctrica, se han convertido en un problema social.
Según Díaz, la única diferencia que existe entre las dos es que por robar luz puede electrocutarse y morir; sin embargo, con el agua lo único que ocurre es que la persona recibe "un chapuzón" al momento en que se está conectando ilegalmente.
En estos momentos el IDAAN está dirigiendo sus operativos al sector que más registra esta situación, el de las construcciones.
En éstas se utiliza el agua con una tarifa residencial que es menor del costo que en realidad deberían pagar los dueños de los proyectos.
Díaz aseguró que en todas partes del distrito capital se presenta este tipo de problemas, indistintamente si se trata de San Miguelito, El Chorrillo o Punta Pacifíca.
Es un asunto de cultura de algunos panameños que creen que el IDAAN debe darles agua gratis.
En cuanto a las multas y sanciones, el IDAAN no puede multar a las personas que se encuentren cometiendo la ilegalidad, ya que tiene que pasar un proceso ante el Ente Regulador de los Servicios Públicos y antes hay que comprobar el delito.
"Lo que puede hacer la institución es cobrarle a las personas el agua consumida desde que se dejó de percibir los ingresos, pero siempre acogiéndose a la ley".
Explica el especialista que los operativos son diarios y constantes, pero asegura que muchas veces se hace difícil detectar el robo de agua porque no se pueden tener a los inspectores diarios en todos los sectores.
Lo que ha hecho la institución en los últimos años es activar un correo electrónico ilegales@idaan.gob.pa donde la propia comunidad pueda denunciar donde vea una toma irregular, una construcción o cualquier negocio que utilice el agua de forma indebida.
El robo de agua, además de representar pérdidas millonarias que la institución no ha podido cuantificar, también tiene sus efectos negativos en la sociedad.
Díaz pone como ejemplo que si en Bethania se construye un edificio que no está conectado con tarifa de multifamiliar, sino de residencia, el IDAAN desconoce cuál es la presión de agua que requiere la torre, por lo que los pisos más altos pueden no recibir el vital líquido.
Actualmente el Código Penal, en su artículo 181 y subsiguientes, incluido en el Título IV, señalan taxativamente lo que se debe entender por hurto y las sanciones que pueden ir de seis meses a dos años y de 30 meses a seis años de prisión.
El hurto de energía se clasifica en dos tipos. El primero de ellos es el fraude, que comenten los clientes que tienen su medidor y los alteran para reflejar un consumo menor al que realmente tienen. Mientras que el segundo, son las conexiones ilegales que son realizadas por personas que no tienen contrato con la empresa distribuidora y establecen directamente sus conexiones a las líneas de distribución.
Ambos casos son sancionados. Las penas incluyen la cárcel. Anualmente la empresa Elektra Noreste pierde unos B/.10 millones por el hurto de energía por medio de las conexiones ilegales. Esto representa una pérdida del 4% de la energía que se le compra a las generadoras.
Robo de agua va en aumento
La tarifa de agua potable en el IDAAN tiene un costo mensual estimado entre B/.6 y B/.11.