DESDE hace dos meses en el sector cinco Sinaí de Samaria, en San Miguelito no suenan los teléfonos y los moradores están incomunicados. Todo se debe a la "fiebre del cobre".
Los precios de este material (que puede rondar los B/. 4 la libra) han llevado a más de uno a conseguirlo como sea.
Pero, en medio de la acción de quienes ven en esta actividad un negocio, los moradores de varios sectores están siendo afectados.
Teresa de Carrasco, una de ellos, contó a Panamá América que desde aquel 18 de mayo cuando hurtaron los cables, está "pasando trabajo".
El hurto de los cables le ha traído serias consecuencias a Carrasco y a su familia.
Ella, quien tiene más de 25 años de vivir en Samaria, recibe llamadas a su teléfono residencial frecuentemente del Complejo Hospitalario de la Caja de Seguro Social (CSS).
Sucede que su esposo es parapléjico y es la única forma en la que se pueden comunicar con ella cuando lo hospitalizan.
"Ahora sólo nos podemos comunicar por celular y la CSS no está en la disposición de llamarlo a uno por celular cada vez que ocurre algo", manifiesta preocupada.
Los vecinos de Samaria denuncian que ya los delincuentes no respetan ni la luz del día porque "hasta con el sol caliente" cortan los cables.
Lo peor es que nadie se atreve a decirles nada a los responsables del hurto por temor de que estén armados, porque ya ha les ha pasado.
América de Frías, quien tiene más de 29 años de residir en Samaria, señala que entre los vecinos se han puesto a comentar si los delicuentes son personas del área o son desconocidos.
"Hemos llegado a la conclusión de que son gente de otros sitios que llegan aquí a hacer sus fechorías, porque las veces que hemos podido observar desde nuestra ventana que están cortando los cables, son caras desconocidas", alega.
Frías dice que hasta hace poco parecía que "habían perdonado este lugar, pero ahora todo el sector de Samaria está incomunicado".
Cuentan los moradores que en ese punto ya se había suscitado un hecho similar, sin embargo, los cables se cortaban por tramos y en sólo uno o dos días se restablecía el servicio.
En la comunidad hay molestia e incertidumbre porque muchos aseguran que "no es llevadero" hacer todas las llamadas desde un teléfono móvil y "qué pasa si quien quiere llamar a uno no tiene plata para celular"..
En esta ocasión los delincuentes se llevaron "todos los cables de cobre que encontraron a su paso".
Aunque el hierro es el material con mayor acogida en el "mercado negro", el cobre también tiene su valor. Países como India y China compran el hierro como chatarra.
Se puede vender por tonelada y es clasificado según su calidad, lo que hace variar su precio. Puede llegar a costar desde 50 hasta 150 dólares la tonelada.
Rogelio Kowaleski, vicepresidente de Seguridad de la Red de Cable & Wireless Panamá (C&WP), explicó que desde el 2003, cuando aumentó la demanda del hierro en Panamá, se viene registrando este fenómeno.
Al acabarse la forma más común de conseguirlo, las personas empezaron a cortar los cables de telefonía.
Según informes de C&W, en el 2003 la libra de cobre se cotizaba en 30 centésimos, mientras que en la actualidad los precios que llegan a pagar las casas compradoras de hierro son de hasta B/. 3 .
Kowaleski indicó que al momento de detectar el delito se dirigen a las corregidurías, quienes los ayudan a realizar operativos en conjunto con la Dirección de Investigación e Información Policial (DIIP), la Policía Nacional y la Policía Técnica Judicial para sancionar tanto a quienes lo venden como a quienes lo compran.
Cuando personal de C&W realiza los operativos se puede percatar fácilmente si se trata de los cables de la compañía por el calibre.
Para Kowaleski, existe complicidad entre las casas de compra y venta de metales y los que hurtan los cables, porque en varias ocasiones se ha procedido a multar y poco después, incurren nuevamente en el delito.
Al referirse al caso específico de Samaria, Kowaleski contó que hace poco C&WP estaba colocando los cables telefónicos para restablecer el servicio y al día siguiente los delincuentes "barrieron" con todo.
Ernesto Rivera, residente del sector dos de la 24 de Diciembre, dijo que desde el 7 de julio están sin servicio telefónico. Allá ocurrió lo mismo que en Samaria.
Una manzana entera amaneció sin servicio telefónico y no sabían lo que ocurría hasta que salieron y vieron los cables prácticamente "colgando".
Rivera indicó que al consultar a las autoridades para preguntarles cuándo restablecerían el servicio, les respondieron que "tenían que evaluar la magnitud de los daños, por una o dos semanas aproximadamente, para darles respuesta".
"Mientras tanto nosotros tenemos que ver qué hacemos porque no hay otra manera de comunicarnos que no sea el celular" expresó molesto.
La ley es muy clara en cuanto a las sanciones.
En el Código Penal, Artículo 200 del Capítulo VIII se indica: "El que destruya, inutilice, rompa o de cualquier modo dañe cosas muebles o inmuebles que pertenezcan a otro será sancionado con 10 a 50 días - multa".
Mientras que el Artículo II del Capítulo II señala en su Artículo 239: "El que ejecute un acto que ponga en peligro la seguridad de los medios de comunicación o que obstaculice el restablecimiento de comunicaciones interrumpidas será sancionado con prisión de 1 a 6 años".
En el 2005, Cable & Wireless Panamá invirtió más de B/. 700 mil en reparación y reposición de cables. En lo que va del año, las cifras se han duplicado. Sólo hasta el mes de junio el monto ha sido de B/. 1 millón 358 mil.
Robo de cables, ¿quién sufre?
Los moradores afectados piden que los operativos para dar con los responsables involucren también a quienes compran el material.