El nuevo representante de Panamá ante la Organización de Estados Americanos (OEA), el ex presidente de ese país Aristides Royo, expresó hoy el apoyo panameño a la reestructuración de ese foro regional.
Royo presentó hoy sus cartas credenciales ante el nuevo secretario general de la OEA, el ex presidente de Costa Rica, Miguel Angel Rodríguez.
"Yo no soy un experto en la OEA pero como jurista voy a colaborar, comprender, aprender y conocerla a fondo", dijo Royo tras asegurar el respaldo a la reestructuración propuesta por Rodríguez para "mejorar la eficiencia" de esa organización y tratar de hacerla "la mejor de América".
De igual forma piensa el jurista panameño Miguel Antonio Bernal, quién califica al PARLACEN como una "madriguera de zánganos".
"Ni como Estado ni como sociedad hemos obtenido algún beneficio al pertenecer a este engranaje gubernamental", denunció el abogado.
Manifestó que este organismo "sólo sirve de refugio a la politiquería mediocre que prevalece en Centroamérica".
Para Bernal lo más acertado que puede hacer Panamá es retirarse de ese club de los exonerados que representa un gasto millonario e imitar a Costa Rica que no pertenece al mismo y que ha invertido esos fondos en educación, salud y en obras sociales.
Por su parte, el ex presidente Guillermo Endara señala que los únicos beneficiados han sido los parlamentarios, porque los países no han recibido ningún beneficio tangible que justifique la existencia de este órgano.
"El principal problema del PARLACEN es que los países miembros no hacen caso a las recomendaciones hechas por los demás miembros, porque al final a nadie le gusta que interfieran en sus problemas internos", agregó el ex presidente. Endara coincide con Bernal que Panamá debe retirarse del PARLACEN.
Aproximadamente cada país aporta al Parlamento Centroamericano un millón y medio de dólares y cada diputado gana un salario de $1,400, que sumado a viáticos y dietas puede llegar a unos cuatro mil ciento cincuenta dólares mensuales.
El organismo fue creado en 1991.