Juan López sale todos los días a tempranas horas de su casa, toma un autobús con un estruendoso equipo de sonido, llega a su oficina, donde sus compañeros se gritan unos con otros. Al mediodía almuerza en un restaurante escandaloso, al salir del trabajo va de compras a un local comercial ruidoso y en la noche sale con su novia a una discoteca donde es imposible estar.
Al final del día, López está estresado debido a los fuertes ruidos que se producen en su entorno y que sobrepasan los niveles a los que debe estar expuesto nuestro sistema auditivo.
Según la directora del Departamento de Promoción Nacional de la Salud del Ministerio de Salud (MINSA), María Victoria Enríquez, en Panamá existe el Decreto Ejecutivo No. 306 del 4 de septiembre de 2002 en el que se establece un control de los ruidos en espacios públicos, áreas residenciales o de habitación y en ambientes laborales.
El decreto prohíbe ruidos inoportunos que perturban la salud, el reposo o la intranquilidad de los miembros de las comunidades o les causen perjuicio material o psicológico y hasta la muerte.
No obstante, pese al decreto y a las sanciones que se establecen nos encontramos con autobuses con fuertes ruidos, autos pitando o con estruendosos equipos de sonido. Todos estos ejemplos sobrepasan los niveles establecidos de 45 a 55 decibeles (dB), señaló Enríquez.
Además, indicó que Panamá es una de las ciudades más escandalosas de Latinoamérica, a pesar que cuenta con una de las leyes más estrictas.
De acuerdo con el Código Sanitario del MINSA, las sanciones establecidas para las personas que incurren en la falta "levísima" de perturbar con ruidos de 5 o menos (dB) de los niveles establecidos a otras personas, van de B/.10.00 a B/.100.00.
Mientras que una falta leve es la reincidencia de una falta levísima, así como sobrepasar de 6 hasta 12 (dB), en donde la multa es de B/.100.00 a B/.500.00.
Una falta grave es reincidir en una falta leve, así como pasar de 13 o más (dB). En estos casos, el Código Sanitario establece sanciones desde B/.500.00 hasta B/. 1,000.00 y el retiro del permiso de operación.
La falta gravísima es la repetición de una falta grave, así como causar daño auditivo a los trabajadores o vecinos de la fuente de ruido o laborar sin el permiso sanitario de operación. Esta falta es sancionada con una multa de B/.1,000.00 y el cierre del local o la actividad.
La directora de promoción de la salud manifestó que para realizar una actividad festiva temporal o establecer un local comercial, los interesados deben obtener un permiso del MINSA en el que se establece los niveles de decibeles permitidos en el área donde se establecerá la actividad.
Ruidos que matan
Hay sanciones para las personas o empresas que sobrepasen los decibeles permitidos.