Los ruidos generados en horas de la madrugada por la maquinaria de Ingenieros Civiles y Asociados (ICA) en la zona de ATLAPA, llegan a triplicar los niveles permitidos por la ley, se confirmó ayer martes, cuando un ingeniero activó un equipo especializado y registró más de 90 decibeles, siendo 30 el máximo permitido.
En la madrugada de ayer, se pudo constatar en el terreno que el Real Time Analyzer (RTA), un equipo especializado capaz de medir los sonidos en tiempo real, que la maquinaria activada lograba registrar hasta 92.5 decibeles, cuando la norma vigente establece que a esas horas el máximo permitido no debe superar los 30 decibeles.
Muchos vecinos en el área han venido repudiando por medio de cartas, y hasta emisiones radiales, los trabajos que realiza el consorcio mexicano en la zona de ATLAPA durante las 24 horas del día. El ruido de la maquinaria de ICA, viene aderezado con la activación de poderosos reflectores cuya luz incursiona en las moradas del área.
En nuestro país rige el Decreto 345 del 21 de mayo de 1971, donde se establece que la autoridad competente para regular el ruido es el Ministerio de Salud, y según lo establecido en su articulado los ruidos no deben exceder de 50 decibeles de 7 a.m. a 6 p.m., mientras que entre las 6 p.m. y 7 a.m., no debe exceder los 30 decibeles.
La relacionista pública del consorcio azteca, Itzel Velásquez, reconoció que los ruidos están causando una "alta molestia" entre los vecinos del área, pero dijo que la constructora espera culminar con los trabajos de remoción de piedra (que son los principales causantes del ruido) en diez días.
Según la vocera de ICA, los ruidos debieran descender en diez días debido a que para esa fecha los trabajos que los generan deben culminar, no obstante advirtió que después de esa fecha continuarán los ruidos emitidos por los camiones, lo que ya no implicaría únicamente a ICA, sino a otros camiones que circulan por el área.
Un representante de la Fundación para la Libertad Ciudadana, Félix Wing, así como el Defensor del Pueblo, Italo Antinori, junto a miembros de su equipo de trabajo, se mantuvieron en vilo la mayor parte de la madrugada del martes (entre 12 a.m. y 3:38 a.m.), a fin de registrar con la ayuda del RTA, los decibeles generados por la maquinaria de ICA.
Un vecino que reside en uno de los edificios más próximos al área de trabajo recordó que los ruidos activados por ICA se registran desde hace unas tres semanas, y a la vez contó que aquello escuchado ayer en la madrugada, no era muy significativo, si se comparaba con el ruido generado en las madrugadas anteriores.
Se pudo constatar que el ruido registrado no descendía de los 70 decibeles mientras recibía quizás el sonido de una planta que generaba energía, y también se pudo ver cuando los decibeles se dispararon hasta el nivel 92.5 al encender sus motores un tractor. "Este nivel es excesivo", expresó el ingeniero a cargo de la medición.
Consultado sobre los efectos que la persistencia de tales ruidos pudiesen provocar en la salud, el ingeniero dijo que ello podría causar "lesiones permanentes", y explicó que se ha demostrado que los ruidos "cambian los ánimos" de las personas, lo que se considera como un tipo de lesión.
Tras una consulta elevada por la Representante de la Junta Comunal de San Francisco, Astrid Wolff a nombre de residentes quejosos del área quienes querían saber "quién controla el ruido en esta ciudad" la secretaria general del Municipio de Panamá, Marquelda M. De Herrera, respondió el 6 de abril, que el Ministerio de Salud.
"En atención al Decreto No. 150 de 19 de febrero de 1971 corresponde al Ministerio de Salud, la regulación de los niveles establecidos de ruidos producidos por actividad constante e intensa; como así mismo la interposición de multas a los infractores de los mismos, e igualmente el Decreto No 346 de 21 de mayo de 1971", respondió.