El ex director del Instituto Nacional de Cultura, Rafael Ruiloba, y el director de Patrimonio Histórico, Carlos Fitzgerald, serán citados a declarar dentro de la investigación por la pérdida de 292 piezas de cerámica y oro del Museo Reina Torres de Araúz.
Mientras que una versión del cerrajero que instaló las cerraduras de seguridad en el museo señala que las puertas pueden ser abiertas desde adentro.
El abogado Víctor Almengor, representante legal de la administradora del museo, Beatriz Ruiz, reveló que solicitará la comparecencia de Ruiloba y Fitzgerald, debido a que es necesario establecer si ambos mantenían en su poder copias de las llaves que abren las puertas de la Sala de Oro y si conocían la combinación de acceso a la bóveda.
Almengor dijo que su cliente ha sido detenida por el único hecho de mantener bajo custodia las llaves que abren las puertas de la Sala de Oro y que con la diligencia pretende establecer que más de una persona conocía las combinaciones.
Por otro lado, explicó que en una declaración del cerrajero Tomás Ruglianchi, éste aseguró que las puertas podían ser abiertas desde adentro si una persona hubiese podido penetrar a ese lugar y cerrarlas.
También explicó que existe una declaración en donde se establece que la puerta de la bóveda permaneció abierta por dos días y luego misteriosamente fue cerrada.
Sostuvo que estas situaciones deben ser investigadas con detenimiento para determinar cómo sucedieron estos hechos.
Además reveló que el próximo lunes se practicará una diligencia dentro de la Sala de Oro del museo, para establecer cómo pudo una persona realizar el hurto de 292 piezas, que requerían ser manejadas con mucho cuidado.
Algunos investigadores señalan que el hurto de las piezas debió realizarse durante un día o dos, debido a que se requería seleccionar las piezas de oro y las de cerámica con mayor valor y darles un manejo cuidadoso.