DALVIS XIOMARA Sánchez saltó a la palestra pública el 16 de agosto de 2002, cuando se descubrió que el congelador de su refrigeradora era también su caja fuerte. Un hecho curioso y poco común. Ahora el tema vuelve a ocupar las primeras planas de los periódicos, debido a que la Contraloría de la República determinó que la funcionaria, entre el 2 de septiembre de 1999 y el 1 de septiembre de 2004, usó recursos monetarios que superaron sus ingresos.
A Sánchez, en aquel entonces secretaria administrativa de la Presidencia de la República durante la administración de Mireya Moscoso, le fue hurtada de su residencia, en la calle 73 de la urbanización Altos del Chase, en El Dorado, la suma de B/.40,000.
¿Cómo justificó Sánchez tanto dinero guardado en su casa?: dijo que era "producto de sus ahorros y de su salario". Sánchez tenía un salario mensual en la Presidencia de B/.3, 899 y cobraba una jubilación en la Fuerza Aérea de Estados Unidos de B/.2, 800. Su esposo también era jubilado de las fuerzas armadas norteamericanas.
La entonces funcionaria afirmó que guardaba el dinero en su casa, porque no confiaba en los bancos privados ni estatales. La opinión pública y los medios de comunicación social terminaron llamando a este caso como el de los "durodólares".
Sánchez publicó el 24 de julio de 2004 una carta en los medios de comunicación en la que acusaba a los periodistas de tratar su caso con malicia y aseguró que su patrimonio familiar está "perfectamente justificado".
Relató que durante más de 33 años trabajó en la Base Aérea de Howard y que al final de su carrera se jubiló con el puesto de jefa de presupuesto de la Base, por el cual ganaba al año B/.50 mil.
Además, sostuvo que al jubilarse le dieron un bono de varios miles de dólares, cuya cuantía no precisó.
El hurto del dinero fue denunciado ante el Ministerio Público y varios meses después el Juzgado Undécimo de Circuito Penal condenó a cuatro de los siete implicados. Nicolás Valdés, jardinero, y Gloria Hernández, empleada, fueron condenados, por hurto con abuso de confianza, a 14 meses de prisión, conmutables por el pago de B/.2, 400. Rufino Villar fue condenado a la misma pena, aunque fue encontrado culpable de cómplice primario.
Robinson Gutiérrez fue condenado por cómplice secundario a pagar una pena de 17 meses de prisión o B/.3,700 conmutables.
Fueron absueltos el conductor de Sánchez, Aristides Méndez, Armando Valdés y Eustiquio Pérez.
Valdés relató a las autoridades del Ministerio Público que, junto a Hernández, planificó hurtar parte del dinero que había en la casa. Entonces sustrajo un fajo de billetes de B/.21 mil de una bolsa plástica, pero luego meditó que al no llevarse toda la plata, los dueños de la casa podrían sospechar que se trataba de uno de los empleados.
Ante esta situación, decidió regresar en la noche, en complicidad con Hernández que le dio las llaves de la casa, y con un taxista que lo ayudaría a cargar con el resto del dinero, para simular que se trataba de un robo. Todo salió como había sido planeado.
Al día siguiente, Valdés comunicó a los dueños de la casa sobre el presunto robo. En pocos minutos, llegó un fuerte contingente de policías y del Servicio de Protección Institucional (SPI), quienes empezaron a indagar sobre el robo. Valdés se puso nervioso ante tantas preguntas y decidió confesarlo todo.
Según la versión que plantearon los implicados ante el Ministerio Público, en la casa de Sánchez había dinero por diferentes partes, e incluso ellos en varias ocasiones hurtaron pequeñas cantidades, sin que nadie se diera cuenta.
Detallaron que la fuerte suma que robaron estaba en bolsas plásticas metidas en un congelador. Pero el fiscal que investigó el caso, Julio Lafoire, determinó que no era delito guardar dinero en la casa, por lo que descartó efectuar una investigación a Sánchez.
La funcionaria, por su parte, solicitó y logró que la Fiscalía Séptima de Circuito le devolviera el dinero.
Cabe destacar que todos los billetes robados a Sánchez eran del año 1996 y con numeración secuencial.
Pero los ahorros de Sánchez parece que daban para más. Posteriormente, se informó sobre la construcción de una casa de playa de su propiedad, en el exclusivo paraje de Costa Esmeralda y cuyo costo ascendía a unos B/.120 mil, incluyendo la cerca y el terreno. Está ubicada a unos siete minutos de la Vía Interamericana.
Tal como se pudo confirmar, se trata de la finca número 154685, documento 1, rollo 1, con fecha de inscripción del 17 de abril de 2002, asiento 3, código de ubicación 8801, lote 162, y número de plano 80901-76562 registrada con el nombre de Dalvis Xiomara Sánchez. El valor inicial del lote es de B/. 6,987.09 y comprende una extensión de 1, 329 metros cuadrados.
Sale del congelador
Ahora le tocará a la DRP determinar si hubo o no enriquecimiento injustificado.