Unos 3 mil 382 casos del Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida (SIDA) se han registrado en Panamá hasta el 30 de junio del presente año, de los cuales 2 mil 567 han fallecido; cifras que resultan alarmantes para el Ministerio de Salud.
De acuerdo con informes del Ministerio, las infecciones de transmisión sexual representan una de las cinco primeras causas por las cuales los adultos demandan atención médica en el país.
El informe de epidemiología del Ministerio de Salud destaca que las enfermedades de transmisión sexual pueden dejar severas secuelas si no se tratan, e inclusive ocasionar la muerte.
Las estadísticas registradas por el Departamento de Vigilancia Epidemiológica indican que las infecciones que presentaron mayor número de casos durante el año 1999, a nivel nacional, fueron la enfermedad inflamatoria pélvica con 4,427 casos; vaginitis aguda con 2,264; gonorrea, 1,697 casos; virus del papiloma humano, 663 casos; uretritis inespecífica, 568; condiloma acuminado, 496 casos; la sífilis, 472 casos y el herpes genital 311 casos.
Según estas cifras, la gonorrea registró mil 284 casos para el sexo masculino y 413 para el femenino; la sífilis 273 casos para el sexo femenino y 199 casos para el masculino; mientras que el herpes genital 157 casos para el sexo femenino y 154 casos para el sexo masculino.
Para las autoridades de salud, las cifras son "alarmantes", lo que demuestra que para reducir la propagación de las Infecciones de Transmisión Sexual o ITS, se requiere involucrar los componentes de educación y comunicación, para promover la adopción de prácticas sexuales seguras que eviten el contagio de estas infecciones.
Los estudios demuestran que estas infecciones afectan a la población sexualmente activa de ambos sexos, como mujeres y hombres que tienen varias parejas, trabajadores sexuales y sus clientes, niñas y adolescentes sexualmente activas.
El Ministerio de Salud recomienda el uso correcto del condón y mantener una sola pareja para evitar contraer estas infecciones, que si no se controlan a tiempo, contribuyen a la propagación del VIH y por consiguiente el SIDA.
Otros de los factores que influyen en las prácticas sexuales son el alcohol y las drogas. Al igual que en los jóvenes, su consumo desmedido da inicio a una sexualidad precoz, que en muchos casos no implica una protección segura.