Cinco veces al mes la nación se detienen durante 1,800 segundos para caer rendida ante los juegos de azar y jugar a cazar a la Diosa de la Fortuna.
No sólo en la Plaza Víctor Julio Gutiérrez se reman los números, porque cual si fuera un fenómeno, desde taxistas, conductores de buses, en los restaurantes y en la mayoría de los hogares, se detienen para escuchar los números favorecidos y probar suerte.