San Juan Bosco, un santo alegre, un padre y maestro de los jóvenes, especialmente de los más pobres. Como educador creyó más en la bondad y en la razón que en la fuerza y el miedo.
Nació al norte de Italia cerca de Turín el 16 de agosto de 1815. A los dos años perdió a su padre; y su madre, Margarita, una mujer campesina, tenaz y trabajadora y de profunda fe cristiana, educó a Juanito a la luz del evangelio de Jesús, por la senda del trabajo, la verdad y el amor.
A los 9 años Juanito Bosco tuvo un sueño revelador que le mostró el campo de su futura misión: los jóvenes y los niños, especialmente pobres, el método para actuar con ellos, la bondad, la razón y la religión y le indicó también a la "Maestra" en su misión: la Virgen María.
Venciendo muchas dificultades, nacidas especialmente de su pobreza, llegó a ser sacerdote el 5 de junio de 1841. Ese mismo año empezó a reunir jóvenes para enseñarles catecismo y educarlos.
En aquellos días escribió: "El cura no se va solo al cielo. Si hace el bien irá al cielo con las almas que salvó con su buen ejemplo; si hace el mal, irá a la perdición con las almas no salvadas por él".
Todo por los jóvenes
En el 1844 don Bosco vio en sueño "una estupenda Iglesia". La Virgen le dijo: "Esta es mi casa de aquí saldrá mi gloria".
Fueron necesarios años de trabajo, Don Bosco tuvo que tocar a la puerta de muchas personas pidiendo dinero, pero el 9 de junio de 1868 el Santuario de María Auxiliadora fue inaugurado. Don Bosco dijo: "cada piedra de esta Iglesia es una gracia de la Virgen".
En 1846 se instala en forma definitiva con su Oratorio en Turín. Como educador, Don Bosco fue amigo de los muchachos, fundó escuelas nocturnas, abrió talleres de artes y oficios, escribió libros para jóvenes y para el pueblo, organizó paseos, impulsó el juego y el deporte, y él mismo fue un excelente gimnasta, cultivó el canto, la música, las bandas musicales de adolescentes, favoreció el teatro y él mismo escribió algunas obras de teatro para divertir y enseñar. Supo amar a todos y supo hacerse amar por todos.
Don Bosco quiso formar a sus jóvenes como buenos cristianos y honrados ciudadanos y lo logró. Un alumno de Don Bosco llegó a ser santo a los 15 años: Domingo Savio; otro alumno, Miguel Rúa, fue el primer sucesor de Don Bosco y fue proclamado Beato en 1972; Juan Cagllero, un alumno muy inquieto y travieso, que algunos querían expulsar, llegó a ser misionero en América y fue el Primer Cardenal salesiano e Internuncio en Centro América.
Así, fueron miles de jóvenes que alcanzaron el ideal educativo de Don Bosco. Solía repetir a sus muchachos: "Estoy alegre porque te veo feliz". "Dios nos ha puesto en este mundo para los demás". "Sed alegres, hagan el bien y dejen que los pájaros canten".
El Testamento de Don Bosco "Don Bosco vivió en el trato con los jóvenes una experiencia espiritual y educativa que llamó "sistema preventivo". Para él era un amor que se dona gratuitamente, inspirándose en el amor de Dios, que precede a toda criatura con su providencia, la acompaña con su presencia y la salva dando su propia vida." Este sistema descansa por entero en la razón, en la religión y en el amor", dice Don Bosco; no apela a imposiciones, sino a los recursos de la inteligencia, delcorazón y del anhelo de Dios, que todo hombre lleva en lo profundo de su ser.
Asocia en una misma experiencia de vida a educadores y a jóvenes, dentro de un clima de confianza y de diálogo.
Imitando la paciencia de Dios se acoge a los jóvenes tal como se encuentra el desarrollo de su libertad. Se los acompaña, para que adquieran convicciones sólidas y progresivamente se vayan haciendo responsables del delicado proceso de crecimiento de su humanidad en la fe.
La práctica del sistema preventivo requiere en los educadores una actitud de fondo: la simpatía y la voluntad de entrar en contacto con los jóvenes. "Aquí con ustedes me encuentro bien; decía Don Bosco, mi vida es precisamente estar con ustedes". "Los educadores están en medio de los jóvenes como hermanos, con una presencia activa y amistosa, que favorece todas sus iniciativas para crecer en el bien y los estimula a librarse de toda esclavitud, a fin de que el mal no domine su fragilidad. Esta presencia abre a los educadores al conocimiento vital del mundo juvenil y a la solidaridad con todos los aspectos auténticos de su dinamismo". (De las Reglas de los Salesianos).
Un colaborador del Abbé Pierre, el Padre Duvaller, decía a los salesianos: "Ustedes tienen grandes obras, colegios, oratorios para los jóvenes, pero no tienen más que un tesoro: la pedagogía de Don Bosco. En un mundo en que los muchachos son traicionados, disecados, triturados, instrumentalizados, el Señor les ha confiado una pedagogía en la que triunfa el respeto al muchacho, a su grandeza, a su fragilidad, a su dignidad de hijo de Dios. Consérvenla, renuévenla, enriquézcanla, con todos los descubrimientos modernos, adáptenlas a estas criaturas del siglo XX y a los dramas que Don Bosco no pudo conocer. Pero por caridad, consérvenla. Cambien todo, abandonen si es preciso sus casas, pero conserven este tesoro, construyendo en millares de corazones la manera de amar y salvar a los jóvenes que son herencia de Don Bosco".
En noviembre de 1846, después de una grave enfermedad, Don Bosco se estableció definitivamente en Valdocco con su mamá Margarita.
En 1866 alguien dijo a Don Bosco: "si usted fundase también un Instituto de hermanas, podrían hacer por las niñas lo que los salsianos hacen por los muchachos". Don Bosco lo pensó, y transformó un grupito de buenas muchachas de Mornese en el primer núcleo de las hijas de María Auxiliadora. A la cabeza de ese núcleo estaba María Dominga Mazzarello.
El 11 de noviembre, acompañó Don Bosco a los misioneros hasta Génova. Recuerda un testigo presencial que Don Bosco tenías las mejillas coloradas por el esfuerzo que hacía para contener su emoción. No se perfilaba un fácil provenir.Pero Don Bosco había escrito: "Haced lo que podáis, Dios hará lo que no podamos hacer nosotros. Confiadlo todo a Jesús Sacramentado y a María Auxiliadora, y veréis lo que son los milagros".
Ferias, novenas y misas
En nuestra ciudad capital se han estado celebrando ferias familiares durante los días de la novena y ambas -ferias y novenas- culminarán mañana para dar paso a los actos preparativos a la procesión.
Ese día, el 31 de enero, se celebrará la Eucaristía desde las 9:00 a.m. hasta las 11:00 p.m., una misa cada hora. La Misa Solemne será la de las 9:00 a.m. Luego habrá otra a las 12:30 del mediodía, a las 4:00 p.m. saldrá la procesión y a las 7:00 p.m., se celebrará la última misa.