El empresario y ex mandatario liberal Gonzalo Sánchez de Lozada fue confirmado ayer por el Congreso de Bolivia como nuevo presidente de la nación andina.
El jefe de Estado electo, Gonzalo Sánchez de Lozada, quien asumirá el cargo mañana, fue designado por 84 votos, cuatro más que la mayoría absoluta del plenario de 157 senadores y diputados.
La votación legislativa puso término a una prolongada sesión parlamentaria de más de 23 horas y dirimió las elecciones populares celebradas el 30 de junio.
Ninguno de los 11candidatos en pugna había alcanzado la mayoría absoluta de sufragios para acceder directamente a la presidencia.
El líder cocalero y socialista, Evo Morales, ubicado segundo en los comicios de junio, obtuvo 43 votos.
Ventiséis legisladores anularon el voto y dos lo hicieron en blanco. Otros dos estuvieron ausentes.
Morales, convertido en el principal opositor al gobierno de coalición que se instalará el 6 de agosto, permanecerá en el Congreso como el diputado con más votos recibidos en la historia de Bolivia.
"Los neoliberales, los campeones de la corrupción, se unieron para combatir a los dignos campesinos, trabajadores y estudiantes de Bolivia", dijo al emitir su voto.
Sánchez de Lozada, de 72 años, gobernó Bolivia entre 1993 y 1997 y ganó con el 22.4% de los votos los comicios de junio en que participaron unos tres millones de bolivianos.
Su compañero de fórmula, Carlos Mesa, un periodista y debutante político independiente, de 53 años, fue también confirmado por el Congreso, con igual mayoría, como nuevo vicepresidente de la nación.
El mandatario electo, jefe del centrista Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), tuvo el apoyo de la bancada del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), cuyo máximo líder, el también ex mandatario Jaime Paz Zamora, accedió a poner fin a una década de dura rivalidad política con Sánchez de Lozada.
Los dos ex presidentes suscribieron hace 10 días un acuerdo político para conformar un gobierno coaligado, en que también tendrán menor participación la derechista Alianza Democrática Nacionalista (ADN) y la populista Unidad Cívica Solidaridad (UCS).
Sánchez de Lozada, un acaudalado empresario minero, siguió desde su mansión en un barrio residencial del sur de La Paz la maratónica sesión legislativa, transmitida en directo por la cadena estatal de televisión durante más de 22 horas ininterrumpidas.
El presidente electo sostuvo en campaña que su eventual gobierno acometería contra la crisis económica que describió como "de consecuencias imprevisibles" para Bolivia.
Además se comprometió a crear "empleos, empleos y más empleos" frente a una tasa de desocupación que desbordó el 12 por ciento y aún crece en el país de menor desarrollo económico de América del Sur.