Aduciendo “motivos personales”, ayer la directora de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), Sandra Escorcia, presentó la renuncia al cargo, en medio del primer escándalo de corrupción del Gobierno del presidente, Ricardo Martinelli.
El anuncio lo hizo la vocera presidencial Judy Meana, a sólo 77 días de estar Escorcia en el cargo.
La información se dio al culminar la conferencia de prensa donde se anunciaba la suspensión de los 200 cupos de taxis otorgados en el sector oeste que originó esta crisis.
Cuando los periodistas iban en retirada, la vocera anunció la renuncia de Escorcia y que se nombraría de forma interina a Ricardo Fábrega, viceministro de Gobierno.
La orden de suspender los 200 cupos fue de los ministros de la Presidencia, Jimmy Papadimitriu, y de Gobierno y Justicia, José Raúl Mulino.
El equipo legal del Ministerio de Gobierno revisará cupo por cupo, para garantizar que presentaron todos los requisitos para solicitar estos certificados de operación.
Cuando se cumpla el periodo de revisión, que es de 36 horas, y se verifique que toda la documentación presentada por los taxistas está en regla, se les permitirá nuevamente el funcionamientos a cada una de las unidades.
Protestas.Transportistas de cinco piqueras de taxis de Arraiján se instalaron en la mañana de ayer en los predios de la ATTT, en Pedregal, para exigir a la entonces ex directora de la entidad, aclarar la situación del otorgamiento de los 200 cupos.
La acción se inició desde la mañana con una caravana desde Arraiján hasta la ATTT, sin embargo, la directora ordenó cerrar por completo la entidad, tras la concurrencia de transportistas.
Los usuarios, quienes se acercaron al lugar para pagar sus boletas y estar en los juicios a los que tenían que asistir, se encontraron con la sorpresa de que la entidad no estaba brindado el servicio, lo que ocasionó malestar.
La sede de la ATTT de pronto quedó custodiada por las unidades antidisturbios, quienes evitaron la entrada de los enardecidos transportistas.
Un ciudadano que iba a realizar un trámite se desesperó al estar encerrado sin respuesta, por lo que procedió a tirar la puerta de vidrio de la entrada principal.