La tragedia aérea fue un golpe muy duro para la familia de Santiago Velásquez González, a quien el destino le arrebató la vida.
Metas, sueños y una entrega total a su madre eran las características principales de "Beby", como le gustaba que lo llamaran.
Este humilde trabajador, nacido el 21 de agosto de 1966, fue contratado como ayudante de servicios generales, luego que a sus 38 años, hace 6 meses, consiguiera un trabajo permanente en la empresa Girag Panamá, ubicada en el aeropuerto viejo.
Velásquez "estaba feliz y realizado con su nuevo trabajo, después de estar cesante por cuatro meses", narró su hermano Rigoberto Pérez.
"Tenía tantas metas. Nada más el jueves había ido a ver los muebles que le compraría a mi mamá", recuerda.
Beby era los ojos de su madre, por el apego de hijo mayor que tenía con su progenitora, asegura.
Considerado un hombre tranquilo, hogareño, aún no se había casado, ni tenía hijos, su sueño era arreglarle la casa a su mamá Amalia González, una humilde mujer oriunda del distrito de Río de Jesús, provincia de Veraguas, y madre de tres hijos.
Desde hace nueve años, Santiago vivía en la Barriada Monterrey, corregimiento de Las Cumbres. En la entrada de su humilde hogar le aguardaba diariamente la imagen de la Inmaculada Concepción.
Su jornada diaria se iniciaba a tempranas horas del día, ya a las 5: 00 a.m. salía de su casa para estar en su trabajo a las siete en punto.
Un Rigoberto desconsolado indicó que este trabajo era una de las felicidades más grandes de su hermano. Lo consiguió a través de una ex compañera que lo recomendó por su responsabilidad.
"Ya él estaba aprendiendo a limpiar aires, subía a los aviones para hacer la limpieza general y recoger las cosas que allí quedaban". Son partes de las anécdotas que quedan.
Velásquez, quien se crió en el corregimiento de Pueblo Nuevo, ciudad capital, cursó estudios en la Escuela Francisco Arias Paredes, Instituto Comercial Panamá y Tomás Gabriel Duque, en este último centro se tituló de técnico en electricidad.
Provenía de un hogar humilde, pero jamás tomó un mal camino. Este modelo era el que usaba para aconsejar a sus pequeños sobrinos, a quienes les pedía obediencia, como la que él había tenido a su madre Amalia.
Como cosas del destino, Beby llamó a su mamá el martes a Río de Jesús, algo que nunca hacía. La última vez que lo vio su hermano Rigoberto fue el jueves en horas de la noche cuando se le acercó y le pagó B/. 5.00, que le había prestado. No intercambiaron palabras, ahora sólo quedan los recuerdos de la unidad que mantenían.
"¡Quién iba a pensar que esto iba a ocurrir! ...Es un golpe muy duro... Si se hubiera dado cuenta, él hubiera corrido y se zafa", eran algunas de las frases que se podían escuchar en sus familiares que acompañaban a doña Amalia en este momento tan doloroso.
En la entrevista con El Panamá América, Rigoberto se acordaba de que Beby era tan apasionado al béisbol, que decidió instalar cable tv en su casa. Todos los días, tan pronto llegaba a su hogar, se conectaba con los juegos de los Yankees de Nueva York; no se perdía detalle.
Igual le encantaba la música romántica un poco vieja, expresa Rigoberto. No era de salir, más bien prefería permanecer en su hogar, porque sabía que afuera, en la calle, había muchos problemas de delincuencia, manifestó un familiar cercano.
Ahora, todos están tratando de superar este golpe que le arrebató la vida a Santiago, un panameño con deseos de triunfar y de reconocer por medio de su trabajo, el esfuerzo y sacrificio que dio su madre al criarlo.
La madre de Santiago, "Beby", se encontraba muy angustiada, en horas de la mañana de ayer cuando llegó a la ciudad de Panamá. Le pidió a sus dos hijos que le sobreviven, que desea ver el rostro de Santiago por última vez.
Velásquez es una de las siete víctimas que fallecieron el pasado viernes, al perder el control un avión ambulancia con seis personas a bordo de nacionalidades estadounidenses e italianas, luego que el jet despegara del antiguo terminal aéreo, estrellándose contra el hangar de la empresa Girag Panamá.
El panameño era empleado de esta empresa y por ahora se coordina su sepelio.
Su madre quiere llevar el féretro para Río de Jesús, pero sus hermanos desean que le den cristiana sepultura en la capital.