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Santo Tomás: &#191Cobrar o no cobrar?


Todos, autoridades, médicos, pacientes y ciudadanía en general, coinciden en que el Hospital Santo Tomás va de la mano con un sistema que lo encamina al colapso. Unánime es el reclamo de una intervención que salve la vida del símbolo de la salud popular panameña, que hoy yace doliente y postergado.
Pero entonces, si el consenso parece norma, ¿qué impide una fórmula para corregir la insuficiencia que aqueja al hospital?
Autoridades de salud no parecen muy interesadas en acoger una propuesta de "patronato" autónomo reñido con la contratación de empresas privadas que puedan lucrar como ocurre en San Miguel Arcángel.
Esa propuesta, que sí recibió una pormenorizada atención del ministro de la Presidencia, Olmedo Miranda, fue presentada a fines de 1997 al gobierno, por Jefes de Servicios Médicos y Enfermería del Santo Tomás, sin respuesta oficial de las autoridades de salud.
Paralelo a ello, estas autoridades avanzan con su "nuevo modelo de gestión" para el Santo Tomás, cuyo antecedente mediato está en la creación de la Coordinadora Nacional de la Salud (CONSALUD) que autoriza contratar a empresas privadas para brindar servicios de atención médica en el país.
En concordancia con la creación de CONSALUD, se creó el Hospital San Miguel Arcángel que contrató los servicios de una veintena de empresas privadas que, por lo que se ha dicho públicamente brindan una atención eficiente, obteniendo como es de saber, sus respectivas ganancias.
A más de lo anterior, los jefes médicos del Santo Tomás repudian el desmejoramiento presupuestario al que se ha venido sometiendo éste elefante más anémico que blanco, por un lado, y a la eventual erosión de los gremios y trabajadores de la salud que perderán ventajas laborales, por el otro.
En medio de todo ello, yace un aquejado un hospital donde los pacientes "deben permanecer orinados y evacuados por carencia de ropa", como denunciara hace poco más de una semana, el jefe de Servicio de Medicina Interna del Hospital Santo Tomás, doctor Diógenes Arjona.
El año pasado se aprobó en unas atropelladas sesiones de la Asamblea Legislativa, el proyecto de Ley por el cuál se crea la Coordinadora Nacional de Salud (CONSALUD), gestión ésta que recibió un aluvión de críticas de gremios médicos que veían en él la piedra angular para privatizar la salud en el país.
Cabe anotar que lo aprobado bajo CONSALUD supone que ésta será una "empresa de utilidad pública cuyo objeto principal es coordinar la financiación, contratación y provisión de servicios de atención médica en todo el territorio nacional, a través de contratos-programas".
Tras la aprobación de CONSALUD, no demoró mucho la luz verde que dio paso al proyecto que creaba la Corporación San Miguel Arcángel, Hospital éste que vendría a ser la carta de presentación de la nueva modalidad de CONSALUD, objetado por los gremios, en su carácter privatizador y en consecuencia, lucrativo.
Al hablar de CONSALUD, la ministra de Salud, Aida de Rivera, dijo en ese entonces que en ningún momento se ha pensado en privatizar la red pública de salud, y que al contrario, lo que se pretendía era propiciar un sistema que llegara a las mayorías. De manera similar se ha referido al Hospital San Miguel Arcángel.
Pero la lluvia de críticas que anegó a éste hospital que inició operaciones el 1 de diciembre del año pasado, en lo referente a los costos para la atención de los pacientes fue muy notable.
No se había terminado de cortar el cordón umbilical de la primera niña que vino al mundo en ese hospital, cuando ya se veía en cierne la crítica por el alto costo que se cobraría a la madre, a cambio de la atención brindada en el Hospital San Miguel Arcángel.
El tema de los costos llegó a tal nivel, que suscitó desacuerdos en el seno del Consejo de Gestión de ese hospital.
Recientemente, el director ejecutivo de San Miguel Arcángel, José Quijada, entró en contradicciones al afirmar que siempre hubo consenso sobre las tarifas en el Consejo de Gestión, del cuál él es un miembro hasta el 30 de enero, y decir horas después que él no estaba de acuerdo con los precios.
Las autoridades de salud han salido al paso de los señalamientos sobre el costo, indicando que aquellos que no puedan pagar pueden ser evaluados, de manera que la atención se les preste sin que paguen, por un lado, y anunciando recientemente una rebaja en un 30 % del costo vigente, por el otro.
Como sea, las autoridades del ministerio de salud, no se detienen en su proyecto, y ahora le llegó el turno al Santo Tomás, donde se pretende instaurar un nuevo "modelo de gestión", fundamentado en lo ya aprobado bajo CONSALUD, por un lado, y en el ejemplo del Hospital San Miguel Arcángel, por el otro.
En declaraciones a la prensa escrita, la ministra de Salud, Aida de Rivera, ha dicho que "el estudio sobre el nuevo modelo de gestión del Hospital Santo Tomás se encuentra listo", pero reconoció que "llevar a cabo su implementación" causaría resistencia.
Ello sería así, de acuerdo a la funcionaria, porque se trata del mayor centro hospitalario nacional y de referencia.
La titular de la cartera de Salud llegó a afirmar que tenía en sus manos la propuesta para realizar los cambios que se necesitan para que esta institución brinde un mejor servicio tanto en su funcionamiento administrativo, como en la atención de los pacientes.
En tal sentido citó como ejemplo el desarrollo progresivo del recién inaugurado Hospital Integrado San Miguel Arcángel.
La funcionaria de Salud dijo tener pruebas sobre el mal uso de insumos, baja producción del recurso humano y excesos en las compras de antibióticos, y advirtió que este nuevo modelo de gestión ayudará a desburocratizar el sistema de requisición y compras.
Actualmente las disposiciones establecidas en la ley crean demoras que se prolongan por semanas, para los pedidos en el mercado local y en el caso de los pedidos que deben ser importados, el tiempo es mayor.
De acuerdo a la ministra el Santo Tomás requiere "urgentemente" este nuevo modelo de gestión, "a pesar de la resistencia que pueda presentarse, luego de dos años de estudio y evaluación" referentes a las limitaciones que tiene en su presupuesto.
Esto origina la gran cantidad de demandas de atención que exige el pueblo panameño.
El doctor Rodrigo Velarde, Jefe del Servicio de Obstetricia, dijo que en sus propuestas para la salud, el gobierno adquiere "beneficios económicos", por ejemplo, cuando cumple con las especificaciones que les han impuesto las IFIS, de no aumentar los empleados estatales.
Citó como ejemplo el caso del Hospital San Miguel Arcángel, que fue construido y equipado con fondos del pueblo y "dado a un grupo prácticamente privado para que genere ganancias". Este grupo que dirige el hospital, contrata a otros grupos que forman entes privados destinados a dar el servicio.
No existirán así, médicos, enfermeras y auxiliares, en la planilla del gobierno, lo que va ligado al otro beneficio que obtiene el gobierno, pues el grupo contratado no tiene obligación con aquel, por lo tanto los trabajadores de la salud no van a recibir beneficios de conquistas laborales adquiridas.
Políticamente el gobierno tiene otra ventaja pues "acaba con los gremios organizados del sector salud", alega Velarde quien precisa que al extender este sistema de San Miguelito al resto del país, como la ministra lo plantea, los gremios se debilitan y el gobierno se despoja de otro grupo de presión.
Según el facultativo conseguir mejor atención, no implica necesariamente que el modelo debe ser como el de San Miguelito. "Puede ser en otra forma y es lo que nosotros queremos demostrar en el Santo Tomás: si se nos da autonomía y recursos nosotros logramos atender a la población como se merece.
A fines de 1997 los jefes de Servicios Médicos y el Dpto. de Enfermería del Hospital Santo Tomás, presentaron una propuesta que consistía en un anteproyecto de ley por el cual se establece un régimen administrativo autónomo denominado "Patronato del Hospital Santo Tomás".
Tal documento, resumido en un articulado que no pasa de 36, propone en el primero que el Hospital Santo Tomás sea una institución sanitaria con "personería jurídica, patrimonio propio y autonomías en sus regímenes administrativo, económico, financiero y funcional".
En el mismo artículo de la propuesta, se establece que el Hospital Santo Tomás "será regido por un Patronato" que tendrá entre sus objetivos "establecer mecanismos que flexibilicen la gestión del hospital", entre ellos "eliminar el control previo de la Contraloría".
También se propone que el patronato podrá "fijar normas que agilicen la ejecución presupuestaria, siguiendo los procedimientos señalados por las leyes vigentes", y "mantener un sistema de costos", que especifica en el artículo dos de la misma propuesta.
Al referirse a ésta propuesta, Velarde explicó que "básicamente el documento quiere crear un ente autónomo del Hospital Santo Tomás", que le permita manejar los recursos que aporta el Estado en una forma más rápida, y eficiente, sin las trabas que las leyes del estado imponen.
El 23 de enero de 1998 el ministro de la Presidencia, Olmedo Miranda, envió a su par de Salud, Aida de Rivera, una carta con sus "observaciones" sobre el anteproyecto de los jefes de Servicios Médicos del Santo Tomás, con el que se establece un régimen administrativo autónomo denominado Patronato del Hospital Santo Tomás.
En tal misiva, Miranda indicaba que la intención real de la propuesta se dirigía a "convertir" el Santo Tomás en una entidad con personalidad jurídica, patrimonio propio y autonomía en sus regímenes administrativo, económico, financiero y funcional que será regida por un Patronato.
El premier criticó que el anteproyecto propuesto confiere al patronato, la atribución de establecer los mecanismos para el manejo de los recursos de la producción de servicio, incluyendo el manejo directo del Fondo de Administración Institucional.
Con ello, opina Miranda, se hace abstracción absoluta de las facultades que por mandato constitucional corresponden a la Contraloría General de la República en materia de control y fiscalización de los recursos de las entidades del Estado.
Además de la ministra de Salud, esta carta fue dirigida mediante una copia al entonces director médico del Hospital Santo Tomás, Dr. Abdiel Velarde.
Las propuestas están en el tapete. El modelo de San Miguel Arcángel se llama "patronato", la administración que sostiene el Hospital del Niño, se llama también "patronato", y la propuesta de los jefes de servicios médicos del Hospital Santo Tomás también tiene el mismo nombre. ¿Las diferencias?
Al parecer se resumen en el grado de autonomía administrativa y financiera, en los costos de la atención sufragados por el Estado ó pagados por el paciente a empresas privadas, y en el sometimiento a regímenes laborales distintos, carrera administrativa, en uno, ó la aplicación del Código de Trabajo, en otro.
Mientras se encara el desacuerdo, la frustración impone sus dominios. Pacientes, doctores, enfermeras, auxiliares, y autoridades de salud, se muestran impotentes ante la inoperancia de un sistema "obsoleto", como lo llamó recientemente el subdirector del Santo Tomás, Dr. Enrique Rodríguez, y ante el desgaste que supone atender, sin tener con qué.
El Santo Tomás es un hospital público de acceso total. A él acuden aquejados de toda la República, pero son atendidos por un personal que se siente frustrado por la erosión de un sistema que hace las veces de camisa de fuerza. "Gente frustrada, que atiende a gente enferma", resumió un galeno.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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