Adyobel Lasso, quien actualmente labora como sargento primero en la Zona de Policía de Chiriquí, en el cuartel de David, es considerado un héroe en la comunidad al salvar la vida de 23 personas, la más reciente hace un mes y medio en el barrio de Doleguita, en David, cuando un joven intoxicado por ingerir bebidas alcohólicas, tuvo cuatro pasmos bronquiales y al llegar al lugar, él le aplicó respiración cardiopulmonar (RCP).
Lasso relató que decidió subir al afectado al auto patrulla, ya que si esperaban a la ambulancia ,a lo mejor el joven no llegaba con vida al hospital. "El policía y el patrulla está para lo que sea, para prestarle un apoyo a la ciudadanía", expresó.
"He sido escogido de parte de Dios como instrumento, porque a veces por casualidad cuando pasan cosas así, estoy en el mismo momento en que ocurren", expresó Lasso.
Además de salvar esta vida, los conocimientos básicos en primeros auxilios que aprendió hace años, le han sido de gran utilidad para ayudar en el rescate de 18 personas que se encontraban en un área inundada de la comunidad de Guabito, en Bocas del Toro hace cinco años.
En esos días el río Sixaola se había salido de su cauce. "Al principio me sentía inseguro, pero después de la cuarta persona que rescaté, estaba seguro de lo que hacía logrando salvar a las 18 personas", dijo.
A su mente viene otro hecho, que le causó gran impacto, cuando una niña de dos años aproximadamente, viajaba con su madre en un taxi por la vía Aeropuerto frente a la sede regional del Ministerio de Vivienda (MIVI). El vehículo colisionó con otro auto, la infante quedó gravemente herida, lo que le provocó un paro.
Lasso se encontraba cerca del área, cuando escuchó que el médico que llegó a atender a la niña le dijo a la madre que la menor había fallecido. "Yo sentí algo que me decía ayúdala, era una fuerza no común, algo que me nacía de lo más profundo", recordó el policía.
En un instante pensó en sus dos hijas, lo que le dio más valor para aplicarle respiración cardiopulmonar (RCP) camino al hospital José Domingo de Obaldía, con el objetivo de reanimarla.
"Con mi boca yo sacaba sangre de su boca y le daba respiración, antes de llegar al hospital le aplique un RCP para adulto y logré que la niña alcanzará nuevamente un soplo de vida".
Pocos días después la fue a ver al hospital, y ya recuperada del accidente la pequeña niña le puso de apodo al sargento primero: "Lacito de amor".
En un algún momento de su vida aspira estudiar Licenciatura en Emergencias Médicas, para ampliar sus conocimientos y colaborar con la sociedad frente a cualquier tragedia.
Propósitos.
En un algún momento de su vida aspira estudiar una Licenciatura en Emergencias Médicas para ampliar sus conocimientos y colaborar con la sociedad.
Transmite sus conocimientos de primeros auxilios a sus dos hijas, para que ayuden al prójimo en sus necesidades.