El secretario general de la Federación Nacional Servidores Públicos (FENASEP), Leandro Avila, en un documento de tres páginas denominado "Alianzas, agenda legislativa vs diálogo nacional", vislumbró un final para el denominado Pacto de La Pintada, mismo que ha permitido la gobernabilidad de la presidenta Mireya Moscoso.
Para el dirigente, el pacto firmado por los legisladores de los partidos Arnulfista, Movimiento Liberal Republicano Nacionalista (MOLIRENA), Liberal Nacional, Cambio Democrático, Solidaridad y la Bancada Popular, que le permitió al oficialismo alzarse con la presidencia de la Asamblea Legislativa, derogar la Sala Quinta y elegir al Contralor de la República, casi está muriendo.
La alianza que también permitió ratificar a dos magistrados de la Corte Suprema de Justicia, obtener los cargos directivos de la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI), de la Autoridad Marítima de Panamá (AMP) y el Registro Público, será un bien recordado difunto que trajo a Moscoso grandes triunfos en el ámbito político, agregó.
Avila manifestó que la ruptura del pacto obliga al gobierno a buscar nuevos aliados estratégicos que le permitan pasar sus proyectos de leyes que tienen que ver con la utilización de los mil 300 millones de dólares del Fondo Fiduciario para el Desarrollo (FFD), la venta del 49 por ciento de la acciones que el Estado posee en la empresa telefónica Cable & Wireless y la probable venta de las empresas eléctricas estatales.
La alianza que le queda al gobierno arnulfista, según el secretario de la FENASEP, sería con el Partido Revolucionario Democrático (PRD) que pese a las claras divergencia que los separan, podría darse a fin de que algunos miembros del opositor partido perredistas aprovechen las prebendas y ventajas que se tienen al formar parte del oficialismo.
En el comunicado arroja la interrogante de que enfoque político será mejor, sí un diálogo nacional o una agenda legislativa.
El primer caso, ligado a una conversación que permita se lleguen a acuerdos que mejore los niveles de empleo sin que eso represente la destitución de los funcionarios públicos; que los empresarios tengan márgenes de seguridad y ganancias en sus inversiones, sin contrarrestar los derechos fundamentales de los trabajadores en temas como la Caja de Seguro Social, el uso del FFD, la venta de las acciones en manos del Estado, la venta de las empresas eléctricas y cualquier otro tema de envergadura.
Mientras que una agenda legislativa, lo único que requeriría sería que cada vez que se vaya a votación lograr obtener de cualquier manera los 36 votos necesarios para la aprobación.
Para Avila, sí eso es lo que se busca y sí el PRD está dispuesto a entrar en ese escenario, bien reza el dicho que en política lo que cuenta son los resultados.
El polémico dirigente argumenta que una razón para plantear un diálogo nacional es que a menos de un año de gestión de gobierno y la mitad de la primera gestión legislativa, la alianza del Pacto de la Pintada se desmorona.
Deja entrever que una posible alianza del oficialismo con el PRD o cualquier otra fuerza política no duraría mucho tiempo, sólo el suficiente hasta que surjan los intereses políticos electorales.
Los panameños necesitan la continuidad de las acciones buenas que desarrollen los gobiernos, sin importar su tendencia; igual requiere que la oposición mantenga una postura seria y equilibradas y que los cambios que se dan como resultado de las elecciones cada cinco años sirvan para mejorar la economía de un país y los aspectos de educación, salud, vivienda, empleo y seguridad jurídica, expresó.