La contaminación de los ríos, la devastación de los bosques y la actividad humana que cada vez más va en detrimento del ambiente, amenazan con hacer que las fuentes de agua dulce pierdan su calidad.
En Panamá, según datos proporcionados por la directora de Recursos Hídricos de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), Abril Méndez, hay unas 52 cuencas, 18 ubicadas en el sector Atlántico y 34 en el Pacífico.
Méndez explicó a El Panamá América que aunque todas son importantes, hay unas que por su uso son prioritarias, como lo son la Cuenca del Canal que permite no sólo la navegación por la vía interoceánica sino que abastece de agua para consumo a las ciudades de Panamá y Colón.
Otra cuenca importante es la del río Chiriquí, en la que se ubican hidroeléctricas, al igual que la del Bayano. Las cuencas del río La Villa, río Grande y río Chiriquí Viejo son importantes por el aprovechamiento del agua para riego, en donde una gran cantidad de agricultores son usuarios. La directora de Recursos Hídricos señaló que las cuencas pueden llegar a estar en crisis por el uso ilimitado de su recurso, unido a un deterioro mismo de la cuenca. La tala indiscriminada elimina el colchón boscoso que permite mantener agua en los ríos y en el suelo.
Con una cuenca deforestada, el agua de lluvia se escurre y se va al mar sin que pueda ser almacenada. Sumado a ello, el suelo desnudo permite que con las lluvias se incrementen la erosión y la sedimentación en los ríos, con la posterior consecuencia que esa agua no puede ser utilizada para el consumo humano.
Una de las cuencas críticas o en crisis son las ubicadas en la ciudad capital (río Juan Díaz, Matasnillo y río Caimito) en donde se arrojan todos los desechos domésticos e incluso industriales.
Es la contaminación y la no existencia de un adecuado sistema de alcantarillado lo que ha hecho que la calidad del agua en las cuencas ubicadas en las ciudades se vaya deteriorando con el devenir de los años.
¿Quién no recuerda hace 20 años atrás lo hermoso del río Matasnillo? Hoy las construcciones aledañas que han eliminado los bosques y puesto gran cantidad de infraestructuras de cemento hacen que el agua se escurra y se vaya al mar. Por otro lado, la contaminación de aguas negras y de basura han convertido prácticamente en una cloaca, lo que antes era un río de aguas cristalinas y en donde grandes y pequeños disfrutaban una buena zambullida en su fresca corriente.
De seguir el crecimiento desordenado del país y de no ponerse en práctica sistemas de alcantarillados apropiados, el resto de los ríos panameños correrá el mismo destino. Ricardo Valverde, de la Comisión Técnica del Tribunal Centroamericano del Agua, con sede en Costa Rica, indicó que la pérdida de cobertura boscosa que se ha dado en la región está afectando a mediano y largo plazo la disponibilidad o escasez de agua en la región.
Y es que pronósticos divulgados en el Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo indican que unas 7 mil millones de personas en 60 países sufrirán de escasez de agua dulce a mediados del presente siglo. Y esto se verá más agravado en los países en vías de desarrollo como Panamá, en donde un 50% de la población estará expuesta a fuentes de aguas contaminadas, es decir, que podrían quedarse sin acceso a agua potable.
En tanto, el hidrogeólogo del Departamento de Fuentes Subterráneas del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), Iván Cedeño Chong, dijo que la escasez de agua se debe al incremento de la demanda para diferentes usos: doméstico, agrícola, industrial, comercial, recreativo, agropecuario y turístico, adicional a la falta de concienciación sobre su uso racional.
En ese sentido, Abril Méndez señaló que de seguir contaminándose y deforestándose en los lugares en donde normalmente había agua, pueda que se dé un desabastecimiento y se requiera, como ya se está haciendo, de racionar el suministro por sectores.
La funcionaria de la ANAM destacó que hay estudios de cambio climático que aseguran que a un futuro no muy lejano los caudales de los ríos se van a ver afectados hasta en un 50% en algunos meses y puso como ejemplo el río La Villa, que abastece de agua a la región de Azuero.
Esto, sumado a que la población siga creciendo al mismo ritmo y a que no se haga nada por evitar la contaminación y deforestación, traerá como consecuencia que algunas cuencas puedan estar en peligro.
Méndez señaló que, aunque El Niño es una variabilidad climática natural del planeta que se da cada cuatro o siete años, se han agravado sus efectos como consecuencia del vertiginoso aumento de la temperatura producto de la revolución industrial y a las actividades humanas.
Por otro lado, señaló que los últimos pronósticos meteorológicos indican que en los próximos tres meses las lluvias estarán por debajo del promedio de registro. Iván Cedeño Chong destacó que se hace necesario establecer una regulación legal orientada a la gestión, control y aprovechamiento de las fuentes de aguas subterráneas, dado que representan el abastecimiento seguro de agua en el futuro.
Cedeño dijo que las mejores fuentes de agua subterráneas o acuíferas se encuentran en áreas de Antón, Penonomé y Alanje, que es donde existen rocas que permiten la permeabilidad. Mientras que los acuíferos de muy baja producción o permeabilidad están en Valle Riquito (Los Santos), Cricamola (Bocas del Toro) y Petaquilla (Colón), entre otros.
Dentro del IDAAN, específicamente en el Departamento de Fuentes Subterráneas, se están realizando convenios con la Universidad de Waterloo-Canadá y la Universidad de Panamá para efectuar estudios basados en nuevas metodologías de prospección geofísica, geoquímica y métodos isotópicos en la localización de nuevas fuentes de agua subterráneas o acuíferos.
Afirmó que actualmente se tienen en operación en la provincia de Herrera unos 79 pozos y para este año se está proyectando la construcción de 18 pozos en esa área. En tanto, que en Los Santos se tienen en operación 169 pozos y se construirán unos 31. Ricardo Valverde, quien también es biólogo, señaló a El Panamá América que a inicios del 2000 ya un 15% de la población de América Central no tenía acceso al agua en suficiente calidad y cantidad.
Destacó que el problema no es sólo de cantidad sino de calidad. "Muchos centroamericanos se abastecen de fuentes primarias sin tratar y en la mayoría de los países de la región no se ha dado una inversión lo suficientemente fuerte para saneamiento y tratamiento de aguas servidas", puntualizó.
Sostuvo que la crisis de agua se presenta más seria en el pacífico centroamericano que es donde las precipitaciones fluviales son menores, el asentamiento poblacional es mayor, se da un creciente desarrollo industrial y una extracción exhaustiva de los recursos hídricos.
Señaló que en la región el país que más está padeciendo la crisis del agua es El Salvador, dado que es el que posee la tasa de deforestación más alta de toda América Continental y tiene una tasa de población muy alta.
En cuanto a Panamá, señaló que es junto a Belice los países de la región que mayor disponibilidad de recurso hídrico por persona tienen.
222Panamá y Belice son los países de la región centroamericana con mayor disponibilidad de recurso hídrico por persona. En nuestro país se generan por persona unos 40 mil milímetros cúbicos al año. Esto se debe a una tasa de población baja y a un 44% de territorio boscoso.
En Panamá se generan por persona unos 40 mil milímetros cúbicos al año. Esto se debe a que tiene una tasa de población baja y un 44% de su territorio es boscoso. No obstante, Valverde recordó, que como cualquier país, en Panamá existe la sectorización del agua, porque hay sectores que hacen un uso exhaustivo de la misma en detrimento de otros.
Valverde recalcó que el agua se encuentra dentro de los recursos considerados mercancía, es decir, que puede venderse y comprarse. De allí que quien tenga los recursos económicos es quien mejor uso podrá tener del agua.
Manifestó que para nadie es un misterio que ya se están dando conflictos en los países por disposición de agua. Puso como ejemplo, Bolivia en donde una empresa extranjera se ganó por concesión el sistema de abastecimiento de agua en Cochabamba y empezó a subir las tarifas hasta a un 400%, lo que trajo como consecuencia que la población de escasos recursos que no podía pagar el agua se tomara el sistema.
Otro ejemplo es el conflicto árabe y hebreo por la disponibilidad de agua del río Jordán e igualmente, en el Oeste de Africa, donde los conflictos tienen como origen el acceso al agua.
No obstante, el miembro del Tribunal Centroamericano del Agua señaló que Centroamérica todavía es un mercado virgen para las políticas de privatización del agua. Aunque reconoció que existe una privatización "solapada" en donde se vende agua embotellada y no hay una legislación orientada a transferir el agua como bien público a las empresas privadas.
"Existe un grupo conglomerado, dominado por capital francés que se ha apoderado del agua potable en aproximadamente 120 países, y ellos directa o indirectamente controlan el abastecimiento a poblaciones de más de 100 millones de habitantes", sentenció Valverde.
Destacó que en muchas partes del tercer mundo, a modo de canje por la reducción de la deuda externa se está considerando la posibilidad de vender el agua a capital privado, e incluso, en informes del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial destacan que ese tipo de políticas pueden darse en países del tercer mundo, siempre y cuando se acomoden sus leyes a permitir la entrada de capital privado del agua potable. No obstante, esto traerá como consecuencia el aumento de las tarifas, haciendo del agua potable inaccesible para quienes tienen menos recursos y no puedan pagarla.