La silla del más pequeño del primer grado en el centro de educación básica general La Compañía, está vacía y sus amiguitos y docentes aseguran que no superan la pérdida.
En medio del llanto su maestra dijo que esperaba que el martes la madre de Carlitos fuera en busca de las excelentes calificaciones que tenía, pero nos llegó la trágica noticia de su muerte.
La doctora Ildaura Lain, quien atendió al menor en el Centro de Salud de El Valle de Antón, explicó que el pequeño llegó en la mañana del pasado lunes consciente, estable y sin fiebre.
Explicó que sí había suero, pero no fue aplicado, ya que tras ser evaluado no reunía las condiciones para recibir el antídoto. Aclaró que no se aplica el medicamento a todos los pacientes picados por el insecto, medida que se toma con "criterio clínico".
Luego de suministrarle las medicinas iniciales se le envió al Hospital Aquilino Tejeira, en Penonomé, donde se le debían realizar primero pruebas de laboratorio para luego darle el suero.
Por su parte, el director regional encargado de salud en Coclé, Alex Aparicio, corroboró que en este caso era indispensable el criterio del médico que atendió al niño, quien solo aplicó analgésicos en primera instancia.
Señaló que en Penonomé se le dieron cuatro ampollas del antídoto, pero el pediatra de turno, al ver que el niño no mejoraba lo envió al Hospital de Especialidades Pedriáticas, en la ciudad capital.
Mario Urriola, biólogo experto en serpientes y alacranes, expresó que los alacranes en esta zona son muy comunes, sobre todo del género Centuroides. Se encuentran entre troncos secos, piedras y la ropa. Van en busca de insectos, principalmente cucarachas.
Agregó que en el país hay unas 10 especies de alacranes, pero en El Valle de Antón es más común ver Centuroides que al mortal Tityus. De acuerdo con Urriola, el que vio en televisión y que picó al menor, tiene todas las características de un Centuroides.
José Fernández, edil del corregimiento de El valle de Antón, señaló que la situación es preocupante, porque se trata de un área en donde además de alacranes, también hay serpientes y gusanos peligrosos que deben ser estudiados.
El centro de salud se ha quedado pequeño, no hay medicamentos, ni se pueden realizar pruebas de laboratorio por falta de equipo y de un tecnólogo. Además los médicos no alcanzan en la noche.