El Panamá América
Al menos 193 casos de maltrato y abuso a menores han sido atendidos este año en el Hospital del Niño, lo que revela un incremento de la incidencia de este tipo de casos registrados en el centro hospitalario, informó la médico psiquiatra del Departamento de Salud Mental de este centro hospitalario, Nilda Santamaría.
Según estadísticas del Hospital de Niño, por lo menos 69 de estos casos son de maltrato físico, mientras que 67 son por abusos sexuales.
Precisó Santamaría, quien también es funcionaria de Medicina Legal del Ministerio Público, que cada día es más evidente y sorprendente la cantidad de casos de niños y niñas que son maltratados de manera directa e indirecta. "La niñez sufre el maltrato en toda las instancias, en su propio hogar, en la escuela y en las calles o el resto de la sociedad".
Expresó que aunque no han recibido casos sobre golpes de los educadores a sus alumnos, si se han atendido casos de niños que de una y otra manera son discriminados en virtud de sus patologías o enfermedades.
Los casos de maltrato que acuden al Hospital del Niño regularmente son los de maltrato físico con las implicaciones que tienen en la víctima y los casos de abusos sexuales.
Expresó que en el hospital se han tenido a menores abusados de todas las edades, incluso bebés abusados sexualmente. En los casos de abuso psicológicos difícilmente llegan al centro hospitalario, esos niños viven su maltrato psicológico por muchos años.
"El maltrato puede ser desde un "correazo" que marca al niño o a la niña hasta la muerte misma. Este hospital lamentablemente ha tenido que ser testigo de infantes que han muerto producto del maltrato", expresó.
Aseveró que el problema económicamente es de altísimo costo, ya que cuando se tiene un menor herido por proyectil de arma de fuego, y que va a una unidad de cuidado intensivo representa en gastos alrededor de mil dólares diarios sólo en la hospitalización.
Manifestó Santamaría que el objeto más contundente utilizado para golpear a los niños son las manos, puñetes, cachetadas, coscorrones, además de palos, correas, golpes fuertes contra la pared, y niños que han sido hasta quemados con pavas de cigarrillos y con agua caliente.
Los infantes presentan en su cuerpo muchas veces, úlceras que ameritan tratamientos especiales, fracturas de extremidades, costillas y cráneos.
Aseguró la especialista que en la práctica del maltrato la mayoría de las veces son cometidos por personas conocidas por la víctima, sus propias madres y padres, abuelos, tíos; en el caso de los abusos sexuales muchas veces es el padre, el padrastro, el padrino, el tío y niños abusados por otro niño.
Explicó que en los casos en que alguien esté vinculado en un hecho sospechoso de maltrato al menor y llegue al sistema de salud ya sea privado o público, tiene que ser notificado a las autoridades pertinentes.
"De esta forma la ley permite a los familiares ajustarse a una medida de seguridad curativa en donde se recomienda tratamiento para el agresor. Solo con hechos graves en donde medien muerte o una incapacidad permanente, o peligros de que el niño siga siendo maltratado, las autoridades van a utilizar la cárcel de forma inmediata", explicó.
La especialista precisó que muchos de los padres piensan que con ir al hospital con una historia falseada sobre lo que le sucedió a su hijo todo está resuelto. "Ellos tienen que entender que una fractura por caída tiene una característica diferente a las que intencionalmente se provoca. Son esos indicadores médicos los que muchas veces hacen que aunque los propios familiares lleven a los niños al hospital, se comienza a sospechar el maltrato".
El maltrato a los niños indudablemente, precisó, se está incrementando porque estamos en una sociedad más violenta, con una escala de valores confundida. "Debemos hacer un compromiso de no violencia para lograr un cambio".