El director de la Policía Nacional, Carlos Barés, confirmó que el embarque de armas decomisado el pasado sábado en la embarcación Cherokee Arrow, tenía como destino grupos insurgentes colombianos, en tanto que un informe publicado por el diario La Nación de Costa Rica señala la existencia de un creciente trasiego de material bélico entre Nicaragua, Panamá y territorio tico.
Barés dijo que ayer se ejecutaron otra serie de allanamientos para detener al resto de los integrantes de la organización criminal y reconoció la existencia de un trasiego de armas proveniente de Centroamérica.
Paralelamente ayer el diario La Nación de Costa Rica, publicó un informe en donde detalla los métodos utilizados por los traficantes de armas para moverlos desde Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Colombia.
Según la publicación, los embarques se realizan utilizando trochas sin vigilancia en la frontera por donde pasan camiones pequeños con lotes de armas que son pedidos telefónicamente y que al llegar a la frontera de Panamá con Colombia, escondidos en vehículos con verduras, son intercambiados por droga (heroína y cocaína).
En el reporte se señala que autoridades panameñas le señalaron tener información sobre el próximo traslado de un cargamento de 1,500 fusiles AK-47 a la provincia de Chiriquí procedente de Costa Rica, cuyo destino final son movimientos insurgentes colombianos.
También establece que entre los materiales bélicos preferidos, se encuentran los fusiles AK-47 y M-16, pero también se ha logrado el decomiso de granadas de fragmentación, RPG-7, lanzacohetes y pistolas.
A la vez señala que estas organizaciones están integradas por ticos, panameños y colombianos que realizan transportes regulares de armas, que en ocasiones son enterradas hasta encontrar un comprador.
Según la publicación detrás de este negocio, se encontrarían miembros de la ex contra nicaragüense, tras su desmovilización venden el material bélico a los grupos guerrilleros colombianos y que usan como puente a Costa Rica y Panamá.