Diversas versiones han surgido casi una semana después del atropello de la estudiante del Instituto Comercial Bolívar, Ilka Chérigo.
Testigos presenciales del accidente donde perdiera la vida la estudiante de 17 años de edad, aseguraron a El Panamá América que el autobús que arrolló a la infortunada Ilka Chérigo era de color rojo y que llevaba copas cromadas en las llantas.
Según los testigos, el bus de donde Chérigo se bajó no fue el que la arrolló. “Ella se bajó del bus y cruzó por el frente de ese vehículo, cuando de repente otros dos buses rebasaron por la izquierda al que estaba parado, (acción prohibida) atropellando a Chérigo”, señalaron.
Reiteraron de manera enfática que el bus del que se bajó la estudiante, no fue el que la atropelló, sino que fueron los dos que venían por fuera.
Por su parte, el director de Operación del Tránsito (DOT), el comisionado Roberto Joudry, instó a toda persona que haya sido testigo del hecho y que tenga a bien declarar, que se presente ante las instancias correspondientes para dar su versión.
Joudry restó importancia a la versión que El Panamá América había obtenido y dijo que ya hay tres testigos que laboran en una empresa privada y que están brindando las declaraciones del hecho. Al preguntársele cuál era la versión de esos testigos se limitó a decir que había que esperar.
Con relación al autobús retenido en las instalaciones de la Policía Nacional y que se señala como el aparente vehículo que atropelló a Chérigo, admitió desconocer que ese sea el bus responsable del hecho.
Puntualizó que por lo pronto las investigaciones continúan.
Cabe señalar que la calle donde se registró este accidente está conformada por dos carriles, uno para ir y otro para venir, no obstante, comúnmente los automovilistas en general los transforman en cuatro provocando situaciones irregulares diariamente y en ocasiones con saldos fatales como el que le costó al vida a Ilka Chérigo.
Es él quien da la partida (el zarpe), el itinerario, la frecuencia de hora. “En otro punto no muy distante hay otro fiscal de ruta, como se les denomina y un puesto de policía, ambos pagados por la empresa. A este último corresponde la verificación de licencia, entre otros datos.
Por otro lado, el presidente de la piquera de Santa Librada añadió que los cerca de 100 buses que laboran para esta empresa tienen dos choferes.
A este organismo disciplinario pertenece Carlos Quintero, fiscal. “Me encargo de corregir los desórdenes y tratar de evitar los malos comportamientos de los choferes. Se aplican suspensiones por mal trato a los usuarios, no usar uniforme, no reportarse”.
“Power”, específicamente, es de esos conductores que para Quintero “ha marcado el paso como chofer en más de seis meses en esta ruta. Nunca lo he sancionado”.
La tarde de ayer el propietario del vehículo involucrado, de apellido Malavé, rendía indagatoria en la Fiscalía.
Desde allí, vía telefónica, dijo a El Panamá América que en cuatro meses de manejar su bus, “Power” no se ha portado mal. “Es un buen tipo que vive con su esposa y dos hijos”.