Mucha expectativa existe por la operación de la planta potabilizadora de Chilibre, más cuando meteorólogos y expertos en temas ambientales han pronosticado que las lluvias que se esperan para la segunda mitad del año se intensificarán.
Tanto las autoridades, como residentes de Panamá y San Miguelito temen que se repita la crisis de diciembre de 2010, que afectó la producción y distribución del agua potable por 60 días en la ciudad capital.
El ingeniero ambiental, Eduardo Ezquivel, aseguró que la planta de Chilibre no ha tenido grandes modificaciones después de la crisis, por lo que no estará preparada para enfrentar satisfactoriamente los estragos de las lluvias y la deforestación.
La preocupación no es para menos. Las funcionarios del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) informaron que los trabajos solo llevan un 20% de avance.
Según Ezquivel, la protección de la cuenca del Lago Alajuela ha sido poca y no se ha evitado la deforestación, por lo que los niveles de erosión son “altísimos”.
La preocupación aumenta porque, de acuerdo con los pronósticos del meteorólogo de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), Alberto Smith, para el mes junio y hasta noviembre de este año se avecina una temporada de huracanes en el área del Caribe, lo que puede producir mucha lluvia o traer sequías.
Sin embargo, detalló que noviembre es el mes de los frentes fríos, lo que generará intensas lluvias que, con el cambio climático, pueden ser más agudas.
Trabajos.
Luego de seis meses de ocurrida la crisis del agua, los trabajos de reparación y adecuación de la planta potabilizadora de Chilibre marcan un lento avance.
Rodrigo Barragán, coordinador nacional de Potabilizadoras del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales, admitió que existe cierto temor de que lluvias se intensificarán para estas fechas, puesto que la planta está en reparación, y hasta ahora ha manejado una turbiedad de hasta 10 unidades nefelométricas.
Agregó que para diciembre contarán con un nuevo sistema de sedimentación automático en la planta Federico Guardia.
Actualmente, para trabajar la sedimentación se emplea un sistema de extracción convencional que opera de manera manual y puede tomar hasta un día realizar la limpieza.
Explicó que el nuevo sistema de sedimentación automático, consiste en una red de tuberías perforadas que estarán ubicadas en el fondo de los 10 sedimentadores con los que cuenta la planta.
Este es el trabajo más importante que se realizará en la planta de Chilibre.
Por su parte, Johnny Cuevas, de la sección de Recursos Hídricos de la ACP, manifestó que a través de una hidrogeneración se logró quitar el sedimento de la cuenca.
Además se realizan programas de vigilancia para conservar la forestación en la cuenca del lago.
Para este año se instalarán cuatro turbidímetros (maquinaria para medir la turbiedad), en la estación del Río Chico, Río Pequení y Río Boquerón, afluentes del Chagres y el Lago Alajuela.
A través del programa de control de inundaciones que desarrolla esta sección, dijo Cuevas, se llevan a cabo vigilancias de toda la hidrología y esto se ha hecho también a través de sobrevuelos por toda la cuenca, en apoyo al IDAAN.