Aunque no existen estadísticas confiables, que permitan determinar el grado de incidencia de la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes en nuestros países, la poca información existente indica que el problema se está profundizando a niveles preocupantes, por sus implicaciones.
Alfredo Missair, director regional adjunto, de la oficina regional de UNICEF para América Latina, el Caribe y Panamá, confirma que los registros no son absolutamente fiables. "Este es un tema que no puede cuantificarse fácilmente, dado que la mayoría de los casos ocurren en el seno familiar, otras veces son amigos y generalmente no hay denuncias, lo que hace que no exista información precisa del grado de afectación.
Lo cierto es que cada vez más crece esta actividad abominable que está asociada a problemas de desintegración social, violencia en todas sus formas y que perjudica en forma atroz a la integridad física, el futuro y el desarrollo de niños y niñas en los países de la región.
Missair explica que resulta muy difícil determinar en qué país el problema es más grave, porque no hay una cuantificación precisa, pero en si, todo Centroamérica y el Caribe está afectado. Hay otros casos que se dan fuera de la familia como es el turismo sexual, esa no es una novedad, pero lo que sí debe alertar es que se está incrementando.
María Conde, asesora regional de protección de la infancia de UNICEF, señala que las denuncias que se dan sólo representan un 20 a 30% de la realidad. Además, debe tenerse muy en cuenta que las personas afectadas no son malhechores sino víctimas.
En este momento, por ejemplo, dada la dificultad que hay en otras regiones del mundo para que los turísticas puedan circular con seguridad, el Caribe aparece como muy apetecible.
Lamentablemente por la epidemia del SIDA el fenómeno se incrementa, debido a la ignorancia que existe sobre la enfermedad, ya que la gente quiere tener "sexo seguro" y utiliza sexualmente a los adolescentes, niños y niñas.
Las víctimas de esta actividad ilegal son generalmente de ambos sexos, pero en su mayoría se trata de niñas y adolescentes mujeres. El mayor número de casos se registra en menores de edad que han experimentado violación de sus derechos como el vivir en condiciones de pobreza, abusos y maltratos, expulsión del hogar, la exclusión del sistema educativo y trabajo infantil, entre otros.
De acuerdo con los expertos los explotadores en su gran mayoría son hombres adultos de cualquier clase social. Igualmente, hay personas que directa e indirectamente participan de este delito como las proxenetas que facilitan y promueven el contacto entre las víctimas y los explotadores. También hay personas asociadas al transporte, hospedaje, centros nocturnos, turismo.
En estos momentos UNICEF, con apoyo del Fondo de Cooperación Italiana, realiza en Panamá un encuentro regional de periodistas contra la explotación sexual comercial de niñas, niños y adolescentes con participación de más de 50 periodistas de la región. En el evento se aborda el papel de los medios de comunicación que debe traducirse en una verdadera responsabilidad social para abordar estos temas.