La proliferación de casas hogares para la atención a pacientes con enfermedades mentales, ha sido considerada como una jugada de médicos y personas particulares que aprovechan la nueva política del Hospital Psiquiátrico de entregar el paciente a su familia.
Según miembros de la Asociación de Familiares y Amigos de Pacientes con Enfermedades Mentales (ANFAPEM), estos centros privados ofrecen este servicio a precios elevados, al tiempo que denunciaron la preferencia en el Psiquiátrico por algunas de estas casas hogares.
Según Natalia Crongton, al atender a un paciente en el Centro de Atención Integral (CAI), para pacientes de corta estancia, los funcionarios de salud remiten a los familiares a los centros privados, y como si fuera poco les cobran B/ 10.00 por día por el paciente recluido para recuperación.
El problema radica en que por medio de un listado que contiene 39 centros de atención privados que se les muestra a los familiares, se les recomienda un centro en particular, lo que ha provocado la sospecha de que existen personas dentro del hospital que apadrinan este juego de remitir al familiar a determinado lugar.
El costo de estos centros de atención a pacientes psiquiátricos oscilan entre los trescientos y dos mil balboas, cuando el paciente es recluido en una habitación privada. En dicha tarifa no se toma en cuanta el precio de los medicamentos que tienen un valor aproximado a los B/. 200.00.
Sin embargo Crongton, informó que muchas de las familias no pueden hacer frente a este suma de dinero por lo que muchas en el pasado dejaban abandonados a sus familiares en el Hospital Psiquiátrico.
"Yo como jubilada no puedo afrontarlo, no me alcanza para costear una casa hogar donde recluir a mi hijo, pero hay que ser sincero; se aprovechan todos los que tenían recursos para la apertura de uno de esos centros y lo hicieron amparados en que los pacientes que salieron del Psiquiátrico y necesitaban un lugar donde ir".
Otro factor que influye, es el recorte que sufrió el presupuesto del Hospital desde que entró en vigencia la declaración de Caracas, donde se establece la obligatoriedad de entregar los pacientes a las familias para que los cuiden dentro de un proceso de reinserción y humanidad para ellos.
Aunque no dio certeza, dijo que por falta de soluciones económicas en los hogares donde tienen un paciente con desequilibrio mental, muchos de estos que se mantenían recluidos en el Hospital y que fueron entregados a las familias, ahora se encuentran en las calles, porque la responsabilidad de los familiares no fue la correcta.
Mientras que Josefa Pittí, madre de un paciente psiquiátrico, asegura que un paciente con enfermedad mental fuera de la institución cuesta mucho mantenerlo por su medicación.
"Tú no puedes mantener a tu familiar en la residencia porque tienes que trabajar para obtener los fondos suficientes para sufragar esos gastos, no puedes manejar un paciente psiquiátrico en tu casa aunque quieres, con mucho amor", sostuvo.
Dijo que al momento que ya no se pueda afrontar los costos de un centro privado, deberá abandonar su trabajo y la familia para dedicarle exclusivamente al paciente.
Sostuvo que el que tiene mayor adquisición económica puede mantener al paciente en una casa hogar para que le den el cuidado, pero el que no tiene, abandona a su familiar.
"Anteriormente el Estado cubría con estos gastos, pero actualmente sólo corre con la entrega de medicamentos a los asegurados y un descuento a los que no tienen seguro", dijo.
Según Pitti, a la fecha es poco el apoyo que ha recibido del Estado y que la única oportunidad que ha tenido es conversar con el director médico de la CSS, porque el costo del medicamento estaba fuera del alcance de sus ingresos económicos.
En un aproximado, cada familia para mantener un paciente en el centro privado más barato, debe tener ingresos de 300 balboas para atención y más de 350 para los gastos en medicamentos.
La señora Josefa tiene a su familiar en el hogar "TYHANA", donde paga una tarifa de 300 balboas mensuales por mantener a su hijo en el centro, sin embargo el contrato de servicio especifica que la atención no incluye medicamentos, alimentación especial, camas de hospitales, exámenes de laboratorio, uso de oxígeno, lavado de ropa a paciente, entre otros.
Pero aclara que todos esos servicios pueden ser incluidos por un costo adicional a la mensualidad establecida.
Considera que a partir del año pasado en el Psiquiátrico se inició una política de no permitir la entrada a nuevos pacientes mentales y los que se mantenían recluidos y que podían manejarse con medicación eran entregados a sus familias para que los atendieran.
Esta nueva política incluía la confección de una sala semiprivada donde se recluiría a los pacientes cobrando una suma equilibrada, pero que no se llevó a cabo, denunció.
Dijo que al momento de entregarle a su familiar no estaban preparados para afrontarlo. "Sólo entregaban al paciente y no te decían más", dijo. "Aquí está la lista de los lugares donde puede llevarlo y éste es el mejor" le señalaban.
Luego de recluir a su hijo en el centro privado, su situación de salud ha desmejorado porque lo separaron de sus amistades que había hecho en el psiquiátrico.
"Mi hijo ha desmejorado; por qué se molesta a un anciano recluido en la misma sala, lo mantienen dopado, super lleno de medicamentos para mantenerlo casi adormecido y que no esté inquieto".
Sostuvo que la actividad social de su familiar ha sido reducida, y que la relación con el mundo es sólo estar tirado en una cama y que eso no es justo para pacientes con discapacidades mentales.
Dijo que habían demorado en denunciarlo por temor a que su hijo fuera maltratado, pero que ahora, al no observar mejoría de su familiar y pagando por su atención, se hizo necesario sacar la situación a la luz pública.
Por su parte la directora del Hospital Psiquiátrico, Yadira Boyd, desmintió que en esa institución de salud exista favoritismo para determinado centro privado de atención a pacientes con discapacidades mentales y que esa acusación es de personas que no se quieren hacer responsables de sus pacientes.
Desvinculó al personal médico y administrativo de aplicar una influencia a la hora de recomendar el traslado de un paciente a una casa hogar, y que durante la entrega del documento no existe presión para que la familia acuda a determinado lugar, algo que consideró un "chisme público".
"Estos centros son regentados por la iglesia, otros por médicos y algunos por particulares y existe la oportunidad de escoger, pero nosotros no tenemos nada que ver con la denuncia de supuesta vinculación con una casa hogar en particular", aclaró.
Dijo que hace años, el sistema era cómplice de mantener un reclusorio de pacientes en el hospital, por que muchas familias abandonaban a pacientes sin importarle los derechos que éste tiene como enfermo, incluyendo el derecho de tratarlos sin distinción y con tratamientos humanitarios. Aclaró que los trabajadores sociales de la institución son los responsables de entregar el listado de las casas hogares, pero que no existe preferencia para ninguna en particular.
La doctora explicó que desde el año 2000 con la visita de la Comisión de los Derechos Humanos de la OMS se analizó la política de atender a estos pacientes en Panamá y se consideró que debían hacerse cambios.
Desde ese momento se estableció que los pacientes deben ser atendidos por sus familiares e inició la etapa de reducir la cantidad de internos, por lo que actualmente existen 225 camas y los pacientes activos son 167, de los cuales 37 son agudos, es decir, los que realmente deben estar recluidos en el hospital.
Dijo que estas personas que reclaman atención, años atrás estaban acostumbradas a dejar a su familiar hasta 20 y 30 años en el hospital, lo que ha sido denunciado a la Defensoría del Pueblo por abandono de pacientes. "Que hacen las familias, se llevan al paciente, no le dan el medicamento, el paciente se descompensa y entonces lo trae nuevamente para que lo internemos en el hospital", explicó la directora del psiquiátrico.
Sostuvo que los pacientes de salud mental con buenos medicamentos pueden incorporarse en la sociedad, y que muchos son trabajadores, padres de familia, incluso educadores, por lo que no debe existir la intención de segregar a estas personas de la sociedad, aislándolos en un hospital.
El Psiquiátrico cuenta con un presupuesto de operación de 890 mil balboas, luego del recorte que se le hizo a su presupuesto. Sin embargo destacó, que a pesar de los cambios y la salida de una gran mayoría de los pacientes, se mantiene el mismo personal y sólo han salido los jubilados o removidos.
Según la nueva norma en el Hospital Santo Tomás, hay cuatro pacientes por especialistas, mientras que en el Hospital Psiquiátrico de 35 a 40 por psiquiatra.
La doctora añadió que en varias ocasiones el hospital exonera los medicamentos para estas familias, pero que la nueva política es clara, la atención que brinda es para pacientes de urgencia y de corta estancia, es decir, de unos cuatro meses.
"¿De quién es el pariente?" preguntó la doctora, al mismo tiempo se respondió señalando que "la familia se debe hacer responsable, hay gente que no tiene mucho dinero, apenas si logran mantenerse y atienden a sus pacientes y estas personas que tiene más dinero se quejan".