Para los familiares de monseñor Altafulla, Marcos Manjarrez, únicamente trata de empañar la imagen del sacerdote y de lograr que lo declaren loco.
Sofía Huertas Altafulla, Gloriela Angelikos y María Cristina Guerra; sobrinas de monseñor Altafulla, dijeron a El Panamá América que Manjarrez no tiene cómo justificar el brutal crimen que cometió. A la vez, agregaron que monseñor no era racista, dado que entre sus mejores amigos se podían ver personas de tez morena.
Gloriela Angelikos declaró que aunque el abogado del asesino confeso se notifique indispuesto nuevamente, el juicio se llevará a cabo como se tiene acordado.
En cuanto a nuevas pruebas que puedan señalar mayor culpabilidad de Manjarrez en torno al caso, señaló que hasta el momento no se pude hablar de dichas pruebas, hasta que proceda el juicio.
A la vez Sofía Huertas Altafulla, dijo que luego de haber aceptado su delito, se comprobó que Manjarrez se encontraba en todas sus capacidades mentales y físicas al momento de cometer el hecho y que por tanto puede ser una persona imputable.
En torno a lo que dice la Iglesia Católica, de no querer manifestar ningún tipo de comentario sobre el proceso, Huertas añadió que la Iglesia no quiere que de alguna manera se le pueda tachar de que ha querido o quiere mover la opinión pública a favor de ninguna de las partes. "Pensamos que quiere mantenerse objetiva", recalcó.
En tanto, María Cristina Guerra expresó que la familia espera como veredicto final, que se haga justicia, que se tome la decisión y que se lleve a cabo, porque "a monseñor Jorge, ya lo juzgó Dios".
Recalcó "sólo Dios nos puede detener en este camino y nadie más que él. No hay hombre, ni institución en la tierra que nos vaya a poder callar o hacer que nuestros corazones oculten cualquier cosa dentro de ese proceso", sentenció el abogado.
Aseveró que se negaron muchas pruebas que conducían a conocer el verdadero perfil del sacerdote, de su vida íntima. "Hubo un vedo total y no quisieron penetrar más en ese asunto".
Agregó que hay funcionarios que conocieron las verdades del caso, pero prefirieron alejarse sin apelar a su honradez de hombres libres y de su compromiso con su conciencia y con Dios.
A casi dos años del asesinato de monseñor Jorge Isaac Altafulla Muñoz, la espera de una audiencia parece que está llegando a su fin, cuando el lunes 10 de mayo el Segundo Tribunal Superior del Primer Distrito Judicial llame a las partes involucradas al juicio en el que un jurado de conciencia tendrá en sus manos la decisión de encontrar a Marcos Manjarrez Davis, culpable o inocente.