Si bien la cobertura boscosa de Panamá aún es "buena", los datos de los últimos años advierten un acelerado deterioro que nos debe llevar a meditar sobre las acciones a seguir para detener este avance.
La intensa actividad humana en la vertiente pacífica ha provocado una reducción de la cobertura boscosa en ese sector del país, hecho que contrasta con una mayor cobertura del lado atlántico.
De acuerdo con el informe de Gestión Ambiental del año 2004, elaborado por la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), el 62% de la concentración de bosques está distribuido en las provincias de Darién, (853,125 hectáreas), Panamá, (497,832) Bocas Del Toro (342,191) y la comarca Emberá Wounaan (397,614). Paradójicamente, en estas regiones y la comarca Ngöbe Buglé, son las áreas donde se registran también los mayores niveles de deforestación.
Del total de la cobertura boscosa, se estima que un millón 874 mil 334 hectáreas son utilizadas para actividad agropecuaria, es decir el 25 % del territorio, mientras que el 40%, unos 3 millones 15 mil 3 hectáreas, son bosques maduros y unos 174 mil 435 hectáreas (5.18%) corresponden a manglares.
Hasta 2003, la superficie sembrada en todo el territorio era de 55 mil 230 hectáreas especialmente de teca, debido a su valor en el mercado, rápido crecimiento y resistencia a las plagas.