Ciudad de México- En un momento en que el gobierno de Estados Unidos ha manifestado que la cooperación con México en la lucha antidrogas es más estrecha que nunca, se da por asegurado el éxito del encuentro de 24 horas que se inicia esta tarde entre los presidentes Ernesto Zedillo y William Jefferson Clinton en la ciudad yucateca de Mérida.
Mas aún, siendo la visita de Clinton el primer acto oficial tras su total exoneración por el Congreso del dilatado proceso por cargos de perjurio y obstrucción a la ley, el encuentro ya está siendo proyectado tanto por los medios mexicanos como por la Casa Blanca como una celebración de júbilo personal para el mandatario estadounidense y de "amor y amistad" entre los dos países, digna de la fecha, al caer en el Día de San Valentín.
El encuentro coronará, por decirlo de alguna manera, los intensos esfuerzos por ambos gobiernos para destacar ante un Congreso estadounidense extremadamente escéptico, que se han elaborado nuevas estrategias y destinado amplios recursos a sus respectivos programas antinarcóticos para los años 1999-2000, con el claro propósito de evitar que los legisladores se opongan a que México sea certificado como un aliado efectivo en la lucha contra el flagelo del narcotráfico.
"Es el mayor esfuerzo anticrimen en toda la historia del país", expresó el secretario de Gobernación, Francisco Labastida al regresar de su visita relámpago a Washington donde habló con la secretaria de Estado Madeleine Albright, la secretaria de Justicia Janet Reno y el general Barry McCaffrey, director de la Oficina Antinarcóticos de la Casa Blanca, así como con el amigo del presidente, Thomas "Mack" McLarty.
"El presidente Zedillo es como los corredores buenos, que en el último tramo de la carrera le meten la mayor velocidad y concentran todo el esfuerzo".
Y a poco menos de dos semanas de que Clinton decida si otorga o no la certificación a México, el embajador Jeffrey Davidow repite una vez tras otra el estar impresionado por el esfuerzo "tan significativo de las autoridades" en contra del narcotráfico a la vez que advierte que en su visita el mandatario también abordará otros importantes puntos en la agenda como la frontera, la inmigración y el comercio.
Con todo el tema del narcotráfico es sin duda el que motiva las pasiones de ambos lados aunque para México el tratamiento de los indocumentados y las leyes de inmigración de Estados Unidos han adquirido un lugar prioritario en la agenda de Mérida. El énfasis de Washington no podría ser de otra forma, ante lo que Estados Unidos considera como derecho de su propia soberanía.
Por otra parte, la secretaria de Relaciones Exteriores, Rosario Green, informó que el lunes su gobierno ofrecerá a Clinton la autoevaluación que ha hecho en materia de combate al narcotráfico, como parte de una estrategia bilateral de intercambio de información "veraz y concreta", a partir de la cual se demostrará que las medidas adoptadas "son efectivas".
Zedillo y Clinton, dijo, firmarán en Mérida un memorándum que a México le permitirá "equilibrar la relación" y presentar su propia valoración de los esfuerzos mexicanos en la lucha antidrogas. También se establecerán una serie de procedimientos para regularizar las operaciones encubiertas transfronterizas, así como mecanismos para evitar la repetición de los problemas que generó la operación Casablanca, cuando varios funcionarios de la DEA se introdujeron en territorio mexicano y detuvieron a funcionarios de varios bancos sospechados de lavado de dinero y los llevaron a Estados Unidos.
. "Autoevaluación" fue la caracterización empleada por Labastida que más pareció impresionar al general retirado McCaffrey, quien también dejó entrever que el gobierno de Clinton ha determinado que hay suficientes pruebas de la cooperación entre ambos países que justifican la certificación.
McCaffrey indicó que un mecanismo de autoevaluación en cada país podría ser un primer paso hacia la multilateralización dentro de la Organización de Estados Americanos (OEA) del actual proceso unilateral de certificación impuesto por Washington.
En el pasado le correspondió al excomandante del Comando Sur todavía situado en Panamá encabezar la defensa de la decisión de certificar a México cuando esta fue cuestionada por miembros del Congreso que tienen al gobierno mexicano en la mira por ser supuestamente "blando" en la represión de los carteles del narcotráfico y por tener bajo sospecha de corrupción y narcotráfico a numerosos altos personajes, inclusive el gobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva.
De que el gobierno de Clinton enfrentará una lucha similar en el caso de que certifique a México fue adelantado por The Washington Post en una serie de artículos que daban a conocer los puntos de vista de anónimos funcionarios del gobierno sobre el "pobre" empeño de los esfuerzos.
Uno de los artículos del Post sugiere que Washington tendría que buscar la extradición de Villanueva, consiguiendo antes que el Congreso mexicano lo desaforara. Es decir, se le tendría que someter a juicio político y, luego del voto de las dos Cámaras decidir si procede o no su extradición.
Fue el propio McCaffrey quien declaró tras su reunión con Labastida que México coopera "como nunca antes" con Estados Unidos en la lucha antinarcóticos.
Pero según fuentes del Congreso, el zar antidrogas "ya no goza del prestigio que tuvo al asumir el comando de la lucha antidrogas".
Ultimamente McCaffrey, que fue el oficial más decorado del ejército de Estados Unidos, ha entrado en polémicas con varios representantes de ultraderecha como Dan Burton no sólo por su defensa de México sino también por haber declarado que no pensaba que Cuba representaba una amenaza a la seguridad de Estados Unidos.
Quizás dentro de ese contexto, o quizás por razones totalmente ajenas a él, se menciona el nombre de McCaffrey para el cargo más alto de la prestigiosa Cruz Roja de Estados Unidos, en reemplazo de Elizabeth Dole, que se especula podría postularse para la candidatura para presidente del Partido Republicano.
En Washington, Samuel Berger, el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, reconoció que el proceso de certificación de la cooperación antidrogas atraerá la principal atención de los medios informativos que cubrirán la reunión de los mandatarios en Mérida pero insistió en que Clinton todavía no ha tomado una decisión sobre ese asunto.
También Peter Romero, el secretario adjunto de Estado para el hemisferio occidental, anotó que México ha detenido varios funcionarios civiles y militares por corrupción, pero se negó a responder a una pregunta sobre la posición de Estados Unidos en torno a Villanueva en ese contexto. "Todo lo que puedo decir es que procede la investigación mexicana", afirmó.