Realizando una buena labor se encuentran los residentes de Santa Teresa, en la Cabima, porque se unieron para limpiar todas las esquinas y dejarlas tan brillantes como un espejo. En esta limpieza participaron hombres, niños y mujeres, desempeñando cada uno una labor diferente.
Los hombres con machete en mano limpiaron todo el herbazal que había, las mujeres barrían las calles, y los niños, que a la vez se divertían, recogían la basura.
Los lugareños indicaron que si ellos no limpian su comunidad, nadie lo va hacer, es por eso que aprovechan cuando están libres para realizar estas labores.