El Segundo Tribunal de Justicia confirmó la sentencia proferida contra los colombianos Julián Becerra y Adriana Castro Cardona a cinco años de prisión, donde fueron confiscados 96,9 kilogramos de lingotes de oro.
Estos lingotes de oro fueron traspasados a CONAPRED, para obtener fondos destinados a la prevención de drogas.
Durante la investigación que se inició en el 2006, se comprobó que con el tráfico de drogas se hicieron pagos, que iban dirigidos a Colombia, con lingotes de oro de los cargamentos que llegaron a Estados Unidos y México.
Estas barras de oro habían sido camufladas con mercurio, simulando que eran de plata.
El ponente del fallo dictado tras una apelación fue el magistrado Wilfredo Sáenz.
En primera instancia, el juzgado decimoquinto penal había dictado los cinco años de condena.