Para su sorpresa, se trataba de dos grandes amigos suyos, a quienes unos hombres armados se habían llevado a la fuerza dos meses y medio atrás: el médico naturista, José Vicente Colastra, y el hijo de éste, Sergio, ambos de nacionalidad española.
Estaban solos, sin ningún policía cerca.
"Estoy bien, ya no me muero, fue lo primero que dijo Vicente, cuando abrí la puerta", sostuvo el señor Torres, socio de los Colastra, quien relató en exclusiva para el Panamá América la odisea de estos hombres en la selva.
"Cuando los vi me asombré por su barba y lo delgado que se encontraban. Vicente perdió como unas 30 libras y su hijo se veía muy flaco también", manifestó el señor Torres.
"Tomaron café y platicaron por largo rato hasta las 5:00 a.m., cuando Vicente caminó hasta el teléfono para comunicarse con su familia, y allí todo el pueblo se dio cuenta, y salieron en multitud a saludarlo".
En la extensa platica, los Colastra manifestaron que habían caminado una hora en la oscuridad, luego que una lancha del Frente 57 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) los dejara en el fondeadero de Jaqué.
Esta versión contrasta con la que dieron en la capital los voceros de los organismos de seguridad, quienes aseguraron que una patrulla de policías de frontera encontró a los Colastra.
Torres manifestó que los Colastra le revelaron que su liberación fue un acto unilateral de las FARC, luego que alguien desde Cuba intercediera por ellos.
Los Colastra fueron secuestrados el 20 de enero pasado en la ensenada del Guayabo, en Jaqué.
Sufrieron algún "grado leve" de deshidratación y diarrea, producto del consumo de agua no potable.
Tenían en su piel señales de picaduras de mosquitos; se les practicaron exámenes de sangre, quedando pendiente las evaluaciones psicológicas.
De los 84 equipos registrados para la competencia, que año tras año organiza el Club de Remos de Balboa, participaron un total de 78 en esta primera jornada.
La carrera de Océano a Océano no podría tener el mejor escenario: el Canal de Panamá.
La vía interoceánica ha sido el marco de esta carrera, única en su género en el mundo.
El fondo de las aguas, entre azules y delicados tonos verdes, es la alfombra donde se deslizan las embarcaciones.
El contraste es impresionante, los pequeños cayucos a gran velocidad pasando al lado de los enormes barcos con cargas destinadas a diversas partes del mundo.
Cada uno de estos cayucos tiene un nombre simbólico: Veraguas, Esclusas Miraflores, Balboa, Urracá, entre otros. Todas representando una muestra de nuestra identidad como nación.
Para hoy, la travesía presenta su más complicado recorrido, cuando naveguen desde Gatún hasta Gamboa.
El reto principal será la navegación por el lago Gatún.
Para mañana se realizarán tres mangas para finalizar la prueba en Diablo.
El ganador saldrá de la suma de los tiempos y no de su posición de llegada.