El secuestro de los españoles José Vicente y Sergio Colastra se produjo sin violencia, revelan las primeras investigaciones.
Los Colastra fueron liberados el pasado viernes por sus secuestradores en Jaqué, Darién.
Informes obtenidos por este medio revelan que los secuestradores de los Colastra, llegaron a la localidad del Guayabo, conversaron con José Vicente en un lugar apartado y posteriormente éste regresó para buscar a su hijo e irse con los hombres armados.
F.G.- No me lo plantee en términos de referéndum, porque sería una interferencia. Si me pregunta si el Canal se debe ampliar para que responda a necesidades que no son estrictamente panameñas, sino a necesidades de la economía mundial, le respondería que Panamá debe, sí o sí, modernizar el Canal.
Por tanto, ¿Cuál es la duda en la cual yo no entro?, pues en cómo hay que hacerlo. Lo que sí sé es que, lo que se haga, es para alcanzar el pasado, no el futuro, es decir, que ya debería estar hecho. En eso no tengo duda.
Serán los panameños quienes tendrán que decidir si se hace o no la ampliación del Canal. Yo le digo que la demanda mundial no se va a detener porque no se hagan las obras del Canal. Va a seguir creciendo. Y si no lo hace Panamá, le aseguro que alguien aprovechará esa demanda creciente.
PA.- ¿Qué futuro nos ve?
F.G.- Panamá vive una gran paradoja. Está donde está, no porque los panameño eligieron estar aquí; está aquí y punto. Está en un eje de articulación del continente. Son un paso obligado, preferente, para una economía mundial globalizada. Están aquí, en el corazón geopolítico y geoestratégico de esta nueva realidad mundial de crecimiento del comercio, por encima del propio crecimiento de la economía. Por tanto, Panamá está en una situación privilegiada.
Sí, produce cierta angustia, y no me refiero a mí, que vengo de fuera, pero lo veo desde dentro, no; los observadores, que son a la vez inversores internacionales, creen que Panamá puede ser el Hong Kong o el Dubai de América. Creen que aquí se puede producir un gran despegue que está lleno de oportunidades. Pero lo ven más los de fuera que desde dentro.
PA.- Ayer, en la inauguración de la CADE, usted hablaba de los consensos necesarios para robustecer las instituciones del país. ¿cuáles son estos consensos?
F.G.- Primero, la inversión para creación de empleos. Cuando uno habla de crear empleos, es crear las condiciones para que la inversión se produzca y se genere el empleo. Por tanto, las políticas económicas tienen que estar orientadas a hacer el país seguro, previsible y atractivo para las inversiones.
Segundo. El país necesita, para poder crecer, una modernización física: comunicaciones, telecomunicaciones, energía y agua. Este país tiene telecomunicaciones razonables, está implosionando este sistema aquí. Tiene problemas con la energía, y el Estado tiene que afrontar ese tema con seriedad, porque la energía es un factor estratégico para el desarrollo, y por eso, no se puede pensar en energía subvencionada. Panamá tiene mucha capacidad hidroeléctrica, y lo digo sin conocerlo mucho. Le faltan vías de comunicación. Sin embargo, lo de las otras vías de comunicación, que se refieren a puertos, con el desafío del Canal y el impacto positivo que tendrá, lo podría resolver.
Tercero. La educación y la formación de capital humano. Entrenar, preparar, formar a los panameños para que enfrenten la realidad de la sociedad globalizada.
PA.- ¿Qué papel juega la justicia en todo este proceso?
F.G.- Vital. Hay que atender seriamente y, de manera consensuada, la seguridad física y la seguridad jurídica de los ciudadanos del país. Por tanto, debe funcionar bien el sistema jurídico y policial. Y en eso debe haber un consenso. Para sentirse uno libre, tiene que sentirse seguro. Si un ciudadano sale a la calle, que es el espacio público que comparte con los demás, y tiene miedo, porque no hay seguridad, su libertad es mucho menos real. Por tanto, la seguridad y la libertad van de la manito.
PA.- ¿Qué le dice entonces el secuestro de los Colastra en Darién?
F.G.- No quiero entrar en los detalles. El crecimiento de la inseguridad en la región (y en el mundo) hay que combatirlo con un buen sistema judicial y policial, eficiente, y destinado fundamentalmente a garantizar primeramente la seguridad física de la gente y después la seguridad jurídica. Diría que Panamá no está mala en eso, pero no puedo olvidar a mi paisano a quien le preguntan ¿cómo está tu mujer?, y él responde ¿comparada con quién?
PA.- Quisiera volver sobre eso de la inversión en el capital humano, ¿Cómo lo hizo España? ¿Cómo fue ese salto?
F.G. Creo que el modelo aquel de los años ochenta hay que corregirlo un poco, por los nuevos ingredientes en el mundo del conocimiento, pero en líneas generales sigue estando claro: universalizar el derecho a la educación, hasta los 16 años. Eso significa que había gratuidad y cobertura para todos los chicos y chicas hasta esa edad. Era un derecho y una obligación que había que cumplir. Es decir, que los niños y las niñas no podían estar en ninguna otra cosa que en su formación escolar. Por tanto, la universalización fue un salto adelante.
En el campo de la universidad. Cuando yo llegué había 650 mil universitarios en España. Cuando salí, había un millón 500 mil, de los cuales 900 mil tenían becas...
PA.- ¡Wao!
F.G.- (Sonríe) Por tanto, había un tercio más de gente que accedía a la universidad con algún tipo de ayuda del Estado que el número total de estudiantes que existían cuando llegué al poder. Bueno, ese era el esfuerzo. ¿Habría que hacerlo con esos mismos ingredientes? No creo, ¡Ahora hay más para tomar en cuenta!
PA.- Es un secreto a voces que usted asesora a Carlos Slim, y cuando a usted lo ven en algún lugar, podría ser que él esté cerca, interesado en algún negocio. ¿Hay algún proyecto en el que Carlos Slim esté involucrándose en Panamá?
F.G.- Es un secreto a voces, pero falso. Carlos Slim y yo tenemos una relación absolutamente privilegiada, y es que somos amigos. Soy amigo de Carlos Slim como lo soy de Julio María Sanguinetti. ¿Amigo qué quiere decir? Bueno, disfrutamos hablando, estando juntos, analizando problemas. Se podría decir que Carlos Slim recibe de mi parte inputs en cuando a mi valoración, buena o mala, sobre la variable -que es importante- de cómo evoluciona la política y el mundo. Puede servirle, seguramente, como a mí me sirve tener enfrente a un personaje absolutamente excepcional dentro del mundo de la empresa, gran humanista, de estos que a uno le sorprenden. Es un empresario -en muchos sentidos- genial, del que yo he aprendido miles de cosas.
Discutimos del mundo, todo lo que pasa, él desde su óptica de empresario genial y yo desde mi óptica de político jubilado.
¿Puedo afirmar que él tiene interés en Panamá? Sin duda. Quiere hacer cosas. Y tiene, un poco, el mismo entusiasmo sobre las potencialidades de Panamá. Él sabe, y lo hablamos, que esta es una oportunidad tan impresionante para Panamá, para cambiar definitivamente su destino histórico.
Nunca me ha pedido, lo cual muestra su amistad, que le haga una gestión para facilitar sus intereses. Y que quede claro que no tendría ningún inconveniente en hacerlo. Porque me parece que cada vez que le presento a alguien, ese alguien gana valor al conocerlo, porque es un personaje excepcional. Y al revés, suelo presentarle a personas que le van a añadir valor. Conocer a gente valiosa en cada rincón del planeta, quizá es más que tener capital.
Entrevista completa
Secuestro fue sin violencia
Los hombres armados llegaron, hablaron con José Vicente y Sergio, y todos partieron en calma.