Nación

Según el servicio de hidrometeorología, la actividad fue normal y propia de la temporada.


La palabra lluvia siempre ha estado ligada a bonanza, bendición y naturaleza, pero hay ocasiones en que este fenómeno climático, se vuelve totalmente en contra del hombre.
Sin ánimo de exagerar, toda una serie de contratiempos que a más de cuatro panameños ocasionaron las precipitaciones pluviales del día de ayer, se puede concluir que las lluvias octubrinas de ahora, no son para nada comparadas con las otrora refrescantes lloviznas de antaño.
Ahora, y como si fuera un castigo a la raza humana, que mucho ha tenido que ver con el agravamiento de la situación climática del planeta, la naturaleza parece vengarse con los torrenciales aguaceros, que más que refrescar los campos y ciudades, caen azotando y generando el caos y el temor ante los daños que ocasionan.
Esta idea un tanto apocalíptica, no es compartida por Otto Isaacs, miembro del departamento de hidrometeorología de la Empresa de Transmisión Eléctrica, S.A. (ETESA), quien manifiesta que las lluvias, específicamente la caída ayer en la ciudad de Panamá y algunos puntos del interior de la República, son fenómenos atmosféricos propios de la temporada.
Isaacs indica que la lluvia de ayer, que ocasionó la anegación de varias avenidas de la ciudad generando un caos vehicular de magnitudes mayores, fue producto de una actividad climática de nubes de gran desarrollo vertical, en la que hubo asocio de lluvias, tormentas eléctricas y vientos de mediana intensidad.
El técnico aclara que ésta ni otras lluvias ocurridas en los últimos días tengan algo que ver con fenómenos de mayor intensidad como tormentas tropicales o huracanes, algunos de los cuales han azotado varias zonas en el norte del Istmo centroamericano.
Si estas lluvias, consideradas como normales de la época, crearon el caos en las calles debido al alto considerado nivel de precipitación que ocasionó la inundación de varias avenidas, ¿se imagina las consecuencias en nuestras avenidas en caso tal que cayera una fuerte lluvia producto de una tormenta de marca mayor?
Ante esta pregunta habría que analizar si las instituciones encargadas de supervisar los drenajes y alcantarillados de las calles y avenidas, han trabajado a fin de minimizar este problema.
Es sabido que Panamá, especialmente la ciudad capital, posee un viejo y pésimo sistema de alcantarillado. Urge entonces que los panameños y en especial las autoridades adoptemos las medidas destinadas a mejorar la situación de crisis que se origina cada vez que cae un aguacero y que incide en el desarrollo normal de las actividades cotidianas.
Hay que garantizar que las calles cuenten con un adecuado sistema de desagüe, drenaje y alcantarillado; las personas deben colaborar no arrojando desperdicio, caso contrario, recoger las basuras de ríos, quebradas y alcantarillados colindantes a las áreas urbanas y reforzar los programas de prevención y protección civil.


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51078
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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