El Consejo Nacional de Seguridad (CNS) desestimó ayer las acusaciones de presunto espionaje telefónico contra figuras políticas hechas por el legislador del Partido Revolucionario Democrático, Miguel Bush.
Mientras que Bush afirmó que está dispuesto a reunirse con el procurador José Antonio Sossa para entregarle las pruebas que demuestran el espionaje telefónico.
Luego de una reunión en la que se trató el tema, Ramiro Jarvis, secretario ejecutivo del CNS, dijo que el organismo no tiene capacidad para intervenir las llamadas telefónicas, y al mismo tiempo señaló que se abstendrá de responder a este tipo de denuncias en el marco de procesos electorales.
Otra fuente del CNS señaló que en la reunión se determinó que estas denuncias son infundadas y provienen de un legislador que trata de levantar el perfil político del candidato presidencial, Martín Torrijos.
Recordó que el CNS sólo puede intervenir teléfonos, cuando se trate de una investigación por delitos de narcotráfico y con la autorización de la Procuraduría.
Aseguró que estas acusaciones son "ridículas". Paralelamente, el director de la PTJ, Jaime Jácome, aseguró estar dispuesto a investigar la denuncia del legislador Bush, pero aseguró que ningún funcionario de esa institución realiza este tipo de actividades.