La selva del Darién dejó sus víctimas mortales, entre aquellos migrantes que intentaban cruzarla para tratar de llegar a su meta de ingresar a Estados Unidos.
Un informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), detalla que, por lo menos 30 de estas personas fallecieron tratando de cruzar el tapón del Darién, en este año, la mayoría cubanos.
Estas muertes representan un tercio de las 90 que se dieron entre inmigrantes y refugiados en Latinoamérica en 2016.
En el camino quedaron historias como la de Carmen Navarro, cuyos restos quedaron en la comunidad La Turquesa, en Darién.
Ella murió de edema pulmonar e insuficiencia renal en su difícil travesía, el pasado mes de agosto.
Otro inmigrante, en entrevista al medio en internet Cibercuba Noticias, narró que en su andar vio 6 muertos, entre ellos una mujer con su niño.
"La selva es tan espesa, que el guía nos aconsejaba no separarnos del grupo ni para hacer nuestras necesidades fisiológicas. Caminabas dos metros, y te volteabas y no veías nada. No hay cómo orientarse allá dentro. No hay ríos, no hay casas, apenas un trillo. Es como un infierno, pero verde, en vez de rojo", contó el cubano.
Se estima que más de 38 mil cubanos lograron ingresar por tierra este año a Estados Unidos por su frontera sur.