Washington.- Un comité del Senado ha fijado el próximo martes 22 de junio, para una nueva audiencia sobre el Canal de Panamá y el reto que representa su regreso a la soberanía panameña a la seguridad de Estados Unidos.
Se trata del subcomité para Asuntos Hemisféricos presidido por el senador Republicano de Georgia, Paul Coverdell, que forma parte del Comité de Relaciones Exteriores que dirige el temido senador Jesse Helms, según pudo averiguar este periódico.
Hasta ahora el principal testigo programado para el 22 es el general Willheim, jefe militar del Comando Sur de los Estados Unidos, informó al corresponsal de El Panamá América un funcionario del comité. Posiblemente serán
citados también funcionarios de los departamentos de Defensa y Estado, así como especialistas en la lucha contra la droga.
En la opinión de los observadores se trata de un paso más en los esfuerzos que realizan los líderes Republicanos del Congreso para persuadir al presidente Bill Clinton a reabrir gestiones para retener una "nexo estratégico" una vez instalado el nuevo gobierno de la presidenta electa, Mireya Moscoso.
Helms, así como Benjamin Gilman, Republicano de Nueva York y presidente del comité homólogo de la Cámara, temen que sin un acuerdo formal, que bien podría ser "Los senadores y congresistas republicanos quisieran ver un acuerdo que tenga como objetivo cerrar el hueco dejado por la base de Howard en la lucha contra el narcotráfico para la región del Caribe y Centroamérica", declaró el funcionario.
Este asintió que un camino podría ser un acuerdo para el uso de pistas de aterrizaje y hangares en la propia antigua base de Howard o en Tocumen, aplicando una fórmula similar a las "locaciones operacionales de avanzada" que Estados Unidos ha negociado con Ecuador y las Antillas Holandesas, tal como lo propuso un editorial de este periódico la semana
pasada.
Pero no es sólo el aspecto estratégico que perturba a los que
favorecen un retorno a la mesa de negociación. También temen que una vez nacionalizado sin una presencia internacional en el istmo, podrían convertirse en irresistible la tentación de "politizar" la administración del Canal y sus
beneficios, dado que su ingreso anual excede los 600 millones de dólares.
Pero como el mundo se interesa y mucho por el Canal, como escribe el semanario inglés The Economist en su número corriente, cuando dice "Cómo Panamá maneja su Canal importa al mundo entero, aún en esta era del Internet..."
A continuación The Economist pregunta: "¿Puede confiarse a Panamá, con su historia de inestabilidad política y corrupción oficial operar una infraestructura tan importante (y potencialmente muy lucrativa)?. ¿O caerá el Canal víctima de los políticos que querrán absorber sus ingresos?. ¿Acaso tiene Panamá el dinero y la experiencia para asegurar el futuro del Canal en un tiempo de naves cada vez más grande y cambios en los patrones del comercio mundial?".
La respuesta de The Economist, un prestigioso periódico especializado en asuntos financieros y comerciales, es positiva: "Tanto funcionarios estadounidenses como panameños dicen que confían en una transición imperceptible. Muchos de los cambios estructurales se iniciaron hace mucho. Una gran parte de la vieja Zona del Canal -un enclave de 16 kilómetros de ancho que fue territorio de Estados Unidos- ya ha sido regresado a Panamá. Más del 95 por ciento de los 9,500 empleados del Canal son panameños. Y una nueva Autoridad Panameña para el Canal ha sido nombrada para hacerse cargo de sus funciones en diciembre....
"Aunque nadie ha sido tan aventurado para recomendar la privatización del Canal", continúa la nota, "en algunos aspectos el nuevo régimen podría resultar más eficiente que el antiguo. El Canal siempre fue manejado como una afluente burocracia. Muchos de los empleados estadounidenses reciben emolumentos del 15 por ciento de sus salarios por estar afuera de su país, así como otros generosos privilegios, lo que podría llevar a ahorrarle al
Canal 30 millones de dólares al año".