Nación

Senafront destruye cuartel de las Bacrim en la frontera

Fuerzas especiales del Senafront desmantelaron un campamento de un grupo delincuencial de las autodefensas de Colombia que operaba en Panamá. El grupo, que realizaba sus actividades a un kilómetro de la frontera, se dedicaba a la minería ilegal para la extracción de oro con metodología rudimentaria.


A 1,400 metros sobre el nivel del mar. Allá donde nace el río Púcuru, en una de las laderas próximas al cordón fronterizo entre Colombia y Panamá, un grupo de campesinos colombianos burló el cordón fronterizo y plantó bandera para dedicarse al tráfico de droga, minería ilegal, homicidio, extorsión y tráfico de armas.

Los primeros en dar luces de la irregularidad fueron los residentes que río abajo se abastecen del afluente. Un sabor extraño en el agua fue suficiente para que el Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) llegara al perímetro talado con un radio de aproximadamente dos kilómetros que el grupo identificado como Autodefensas Unidas Colombianas (AUC) utilizaba para sus actividades.

 

 

En una investigación de inteligencia de dos meses se logró identificar que se trataba de un campamento para fines de minería artesanal y lavado de dinero con la extracción de oro y que a la vez funcionaba como pasadizo para el trasiego de la droga por el sector fronterizo.

 

Allí el grupo AUC, que el Senafront calcula utilizaba un centenar de hombres, disponía de maquinarias rudimentarias para la extracción del oro. Para separar el mineral utilizaban cianuro y mercurio, cuyos residuos iban a parar al río Púcuru.

Fue el domingo pasado cuando un pie de fuerza de 160 hombres de las Fuerzas Especiales del Senafront entró al perímetro para reprimir al grupo, que se presume estaba allí desde hace más de tres años. En la intervención, los miembros de la AUC - grupo narcoparamilitar- logró desplazarse selva adentro por la cordillera colombiana sin que hubiera detenidos.

 

En el campamento había 23 mochilas para fines militares, municiones para armas M60, morteros, enseres domésticos de alimentación y el código de Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC).

“El sitio tenía dos fines, uno que está relacionado con las bandas criminales que circulan por estas rutas y otro era la minería, muestra de eso es que se encontraron siete huecos de 30 a 40 centímetros de profundidad para la extracción de rocas con metal de oro y ocho estructuras”, contó en el sitio el director del Senafront, Frank Ábrego.

 

Justo cuando el Senafront creía haber saneado el cordón fronterizo de las grupos narcoparamilitares, la alerta se enciende al considerar que la presencia de las bandas criminales emergentes (Bacrim) gana terreno y se convierte en una amenaza en la frontera al involucrar a campesinos panameños y colombianos.

El hallazgo hizo que Ábrego se movilizara al Valle de Púcuro, ubicado a un kilómetro del lado este del cordón fronterizo, acompañado de los de Medicatura Legal y de la Fiscalía de Ambiente, donde se documentaron las evidencias. Concluida la diligencia, las fuerzas especiales procedieron a las detonación de las estructuras y huecos utilizados para la extracción del oro.

Para el Gobierno, las organizaciones criminales -Bacrim- son las responsables de gran parte de la violencia en las comunidades.

Bacrim, la pesadilla del Senafront
  • Los grupos paramilitares cambiaron el sistema de operación en la frontera. Ahora utilizan campesinos para el cultivo y trasiego de la droga en el cordón fronterizo entre Panamá y Colombia.


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956915
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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