Nación

Si las autoridades los recordaran...


Cuando los tambores resuenan anunciando la alegría de las fiestas patrias, esa alegría representa al panameño de la capital, de los centros urbanos e incluso, de la campiña interiorana.
Cuando de rendir homenaje a Panamá por celebrarse el día de la separación o de la independencia se trata, los canales de televisión transmiten los desfiles patrios, mientras las estaciones de radio emiten música típica popular o bien, el punto, el tamborito o el atravesao.
Los periódicos muestran los aspectos más sobresalientes de las celebraciones en los puntos urbanos.
Pero nada, absolutamente nada, representa al indígena que también hace patria allá en su tierra lejana; al niño de las montañas de Kankintú en Bocas del Toro que, descalzo, debe subir y bajar cerros para llegar a la escuela y luego regresar a su "hogar", generalmente una choza sin las más mínimas condiciones higiénicas y en donde no encontrará un plato de comida que le reponga las energías perdidas luego de un día de clase y una caminata de varias horas.
También esos compatriotas son panameños, y dignos de que los tomen en cuenta los conciudadanos y gobernantes.
Allá en Kankintú también se hacen desfiles patrios, ya no con las liras, los cientos de tambores ni las decenas de clarines.
No. Allá uno o dos tambores conseguidos por los sacerdotes son suficientes para atraer la atención de decenas de niños que desean tocarlos, aunque sea un minuto, para rendir homenaje a su patria.
Allá, en las aulas escolares y en la celebración de las misas, los sacerdotes y monjas son los únicos que les recuerdan que su patria está de fiesta y que ellos son parte de esa patria.
En la capital, sonarán con fuerza los tambores, clarines y liras, captando siempre la atención de los gobernantes, mientras que en la Comarca Ngobe Buglé, la vida continuará sin que la mayoría sepa que la patria está de fiesta y, por tanto, también sus hijos.
Unicamente los niños que pueden asistir a las pocas escuelas saludarán la bandera y cantarán el Himno Nacional, un cántico que las autoridades no escucharán porque estarán muy ocupadas en las cabeceras de provincias y en la ciudad capital.
Quizás, si lo escucharan, recordarían que allá hay patriotas como los hay acá, muy cerca de ellas. Patriotas distintos porque tienen que caminar durante cinco días para tener acceso a los pocos alimentos que pueden adquirir y para llegar a los hospitales con sus pequeños niños carcomidos por la desnutrición; porque no tienen acueductos ni luz eléctrica y escasean los hospitales y los medicamentos.
Distintos en condiciones de vida, pero igualmente panameños hijos de la patria que los vio nacer.
A ellos también debe ir dirigido el sonido de los tambores, trompetas y liras del 3, 4, 5, 10 y 28 de noviembre. Quizás, si las autoridades los recordaran...


fecha edicion
old id
71382
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América