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Si no cumplen pacto, empresas podrían quedar descertificadas


Las empresas panameñas, incluso profesionales de la abogacía y contadores públicos autorizados, entre otros, podrían quedar descertificados, si no cumplen con las normas establecidas en el Pacto Etico Empresarial que se firmará el próximo 21 de octubre, aseguró ayer el presidente de la Comisión de Coordinación y Redacción del pacto, Enrique A. De Obarrio.
Según De Obarrio, la propuesta de establecer una norma ISO sobre la certificación de la conducta ética en la empresa, como parte de este pacto, busca lograr una transformación en la actitud no sólo de las empresas, sino de los gobiernos y la sociedad. De acuerdo con De Obarrio, la empresa que certifique o la junta de notables que se escoja para tal fin, no solamente va a estar autorizada para certificar, sino también para descertificar.
De igual forma, sostuvo De Obarrio, con la aplicación de esta certificación se buscará lograr una modificación a la Ley 56 de Contrataciones Públicas, para establecer como uno de los requisitos que las empresas hayan pasado por el proceso de certificación de la conducta ética, para poder que el Estado pueda contratar con ellas. "Cuando las empresas vean esto, van a necesitar cambiar hacia adentro. Hay cosas que se ven bonitas por fuera, lo hemos visto en Panamá y en Estados Unidos, pero por dentro están totalmente podridas", destacó.
Indicó también que una posible descertificación, afectaría internacionalmente a las empresas que no cumplan con las normas éticas. "Sólo en Panamá si hay un supermercado que no tiene esa certificación , el cliente va a preferir irse a otro que sí la tenga, eso se aplica en cualquier tipo de negocios". Manifestó que la gran mayoría de los gremios del sector privado están suscribiendo este pacto, entre ellos: la Asociación Bancaria de Panamá, la Cámara Americana de Comercio, APEDE, Cámara de Comercio, el Sindicato de Industriales de Panamá, el Colegio de Abogados, entre otros.
Pero todo no fue como ahora, recuerda. El Patronato de Nutrición se funda en 1990, cuando el presidente Guillermo Endara crea la ley que regula los comedores escolares, la galleta y las cremas nutricionales.
Luego, durante el periodo del mandatario Ernesto Pérez Balladares se registra un cambio dramático en la administración y el Ministerio de Educación toma el manejo de las partidas por razones económicas, "me imagino", recuerda Homsany, quien para entonces fungía como suplente.
Poco después llegó a la presidencia y decidió que las cosas fueran diferentes. Es así como se crea un Organismo No Gubernamental que procuraría alimentación para las familias de forma permanente, naciendo así las granjas autosostenibles.
En principio se requirió una labor de evaluación. Con la ayuda del Fondo de Inversión Social (FIS) se localizan los 23 distritos más pobres del país. Se elaboró lo que el directivo denomina "mapa de pobreza".
En algunos de ellos, específicamente las áreas comarcales, la desnutrición llega a 90% y en otras como Chiriquí, Veraguas, Chiriquí Grande los porcentajes son de hasta 70 u 80%.
Ocurre que a pesar del uso que se pretenda dar a los terrenos es inevitable la tramitación y las negociaciones. Adquirir el espacio que usualmente, más de cinco familias, harán rendir producto de su trabajo, es con frecuencia tarea titánica.
Inicia entonces el "proceso más difícil", pues por contradictorio que pueda sonar "en Panamá las vacas tienen más tierras que los hombres". Se trata de la obtención de terrenos, debido a que el 11% de la población posee el 80% de las tierras, sostiene Homsany y siendo más preciso: "hay familias que tienen 40 mil o 50 mil hectáreas".
¿Qué se hace? Cumplida esta etapa, el patronato valora la tierra y paga por ella, al tiempo que se encarga del proceso de titulación y agrimensura para segregar las siete o 10 hectáreas.
Después de un año aproximadamente termina el recorrido por el largo camino burocrático y las tierras son ahora del Patronato, que provee entonces la asistencia técnica, arma las granjas y en conjunto con las familias, "las pone a producir".
Requisitos indispensables no pueden ser dejados por fuera. El agua es uno de ellos, añadió Homsany, mientras que el ingeniero zootecnista Carlos Rojas, del Patronato, agregó a esa lista una aclaración en la que puso especial énfasis. "Las tierras no tienen, necesariamente, que ser planas".
Lo anterior quedó demostrado durante la visita. En Perecabé los campesinos trabajan en un terreno quebradizo de 3.7 hectáreas con planicies y elevaciones. La disposición natural favorece el número de rubros. Se encuentra desde arroz en fangueo hasta cerdos y estanque de peces.
Cada granja tiene un costo cercano a los B/. 35 mil, informó Homsany. Es ahora cuando la empresa privada y el Gobierno juegan un rol determinante. La primera aporta B/. 10 mil, el Estado el funcionamiento y las manos del campesino hacen el resto. "Les pedimos que contribuyan con 12 mil horas - hombre (tiempo de trabajo)".
Son a la fecha 279 granjas y a fin de año se espera contar con 400, mientras que para el 2004, se pretende establecer otras 200 para un total de 600, sin embargo, no cuentan aún con estas últimas y "por eso lo pido, lo imploro a los terratenientes que nos vendan el terreno". El número de beneficiarios alcanza las 15 mil 590 personas (unas 2 mil 924 familias).
Efigenio Reyes es padre de seis, ya todos grandes pero él como buen padre no ha dejado de lado su responsabilidad. En el trabajo en las granjas encontró "un alivio" a la desesperanza y la precaria situación económica.
Margarita Navas, con su hija en brazos, coincidió con Efigenio y a ello añadió son muchas las necesidades de Perecabé, desde energía eléctrica hasta un teléfono, pero "ahí vamos"...En otra granja cercana, en Santa Cruz, el presidente Domiciano Guerrel está ansioso porque sea inaugurada. Acá son 10 familias y 56 beneficiarios.
Los huertos: En materia de sostenibilidad, los huertos escolares han cumplido también su cuota. El 2003 se pretende alcanzar un total de 1,500 a lo largo de la geografía nacional.
El ingeniero Edwin Medina explicó que esta área pertenece a la Dirección de Nutrición y Salud Escolar del Ministerio de Educación, así como las granjas avícolas.
Su importancia es incomparable, asegura Medina. Y es que lo que allí se cosecha es complemento utilizado en los comedores. Los propios niños aprenden a trabajar aquello con lo que se alimentarán.
Medina dio a conocer lo acontecido desde 1999, cuando se concretaron los primeros huertos en 150 escuelas y 25 proyectos de pollos.
Para el 2000 se desarrollaron 50 adicionales y 25 proyectos avícolas a un costo de B/.31 mil 918, beneficiando a 3 mil 750 estudiantes.
Mientras que para el 2001 se distribuyeron semillas certificadas para beneficiar a 850 escuelas con huertos por B/. 5 mil y se invirtió un total de B/. 26 mil para la compra de alimentos, medicamentos, desinfectantes y herramientas.
Al año siguiente se crearon 1,343 huertos escolares para beneficiar a 63 mil 780 estudiantes a nivel nacional y 206 proyectos de pollos en beneficio de 38 mil 535 estudiantes.
Así han avanzado los últimos años. Sin embargo, nada podría hacerse, menciona Medina, sin la disposición de padres de familia, maestros y los propios niños, sobre todo en las regiones con mayores carencias como las indígenas.
Además del Ministerio de Educación, otras nueve instituciones participan de la misión de llevar alimentación desde las escuelas.
El Despacho de la Primera Dama es una de ellas. El profesor Francisco González, de la Dirección de Proyectos de esta institución, es un convencido de que los "logros positivos son incalculables".
Sólo en lo que al rubro de maíz se refiere, dijo González, cada proyecto produce al menos 20 quintales y se contabilizan 579 a la fecha. Se siembra además habichuela, repollo, lechuga, tomate, zapallo, entre otros.
González contó a El Panamá América que sólo visitar los sitios en donde se han establecido los huertos es prueba del éxito de una labor "sin banderías políticas".
"Trabajan unidos padres de familia, alumnos y maestros por una sola causa y mejor aún, llevan semillas a sus casas para hacer extensivo el beneficio".
Para él, es el entusiasmo de cada niño lo que hace la diferencia. Es una inversión millonaria, unos "B/. 500 mil en cuatro años", asegura, que ha rendido frutos incalculables.
En la oficina de González no se descansa. El y su equipo dedican cada minuto a planear una nueva actividad que redunde en beneficio de los lugareños de las áreas más apartadas.
Al respecto, Pedro Correa, gerente de publicidad de la Caja de Ahorros, aseguró que en su caso particular arrancaron con 23 escuelas para el 2000, todas en la provincia de Veraguas por su alto índice de desnutrición.
Se les conoce como "los Huertos de Zambo". Su objetivo, al igual que el resto, es integrar a estudiantes, padres de familia y educadores de comunidades de pobreza y pobreza extrema para que participen en el fomento del ahorro escolar y la producción alimentaria.
La Caja de Ahorros aporta un banco de herramientas con un valor aproximado de B/.700 por escuela y se brindan facilidades de asesoría para el ahorro.
Sólo para el 2000, las 23 escuelas produjeron 30 mil libras de alimento; en el 2001, 75 planteles rindieron 80 mil libras de alimento y en el 2002, 94 tuvieron frutos por el orden de 150 mil libras de alimento. Este año 103 rendirán un estimado de 180 mil libras. Y todo eso "se consume en el comedor escolar".
Allá, en los huertos, ya se sabe sembrar, se aprendió a cosechar y se lucha porque no se decaiga, hasta en mantener los ánimos se trabaja. Alimento, unión familiar y desarrollo, así lo resume González.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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