Nación

Siete policías heridos y 30 detenidos en Colón


Por segundo día consecutivo el caos se apoderó de la ciudad de Colón, cuando se produjeron nuevos enfrentamientos entre desempleados y unidades antidisturbios que terminaron con un capitán de la Policía Nacional herido de bala y otros seis agentes con contusiones. La Policía detuvo a 30 personas, entre ellas cinco menores de edad, quienes serán remitidos al Juzgado de la Niñez, mientras que los adultos serán puestos a órdenes de las autoridades competentes.
El Ministerio de Educación anunció anoche que mantiene suspendidas las clases en la ciudad de Colón para los planteles públicos y privados.
Anoche también la Policía realizó un férreo operativo en toda la ciudad de Colón para evitar que los delincuentes saquearan algunos comercios. Policías con megáfonos pedían a la población que no saliera a las calles para evitar confusión. Mientras que unidades antimotines acordonaron el Cuartel de Policía de Colón ante la intención de algunos desconocidos de lanzar bombas lacrimógenas contra la instalación.
Se informó que las autoridades judiciales expidieron una orden de arresto contra el dirigente de la Federación Sindical, Marcos Allen, quien encabezó las protestas de ayer.
Los manifestantes destruyeron prácticamente toda la Corregiduría de Barrio Norte, quebraron las vidrieras de la Procuraduría de la Nación, los ministerios de Trabajo y de la Juventud, la Mujer y la Niñez, así como de varios comercios y vehículos privados.
Gassan Zalama, presidente de la Cámara de Comercio de Colón, reveló que los dos días de protestas han provocado la pérdida de más de B/.1 millón en las actividades de la Zona Libre y los negocios de la localidad.
Los dirigentes de los grupos populares, Zalama y el gerente de la zona franca, Jorge Fernández, se reunieron con la dirigencia de los desempleados en la Administración de la Zona Franca a las 12:00 m., con la mediación del sacerdote Alan McLellan.
Zalama y Fernández propusieron a los dirigentes el retiro de las denuncias interpuestas en los tribunales por los comerciantes de la Zona Libre y de la ciudad por los daños provocados a sus negocios durante los disturbios del miércoles.
El gerente de la Zona Libre, Jorge Fernández, anunció a los dirigentes que haría todo lo posible para que las partes en conflicto se reunieran con la presidenta Mireya Moscoso, poniendo como fecha tentativa el próximo 28 de agosto. De los siete grupos de desempleados, sólo la Federación Sindical se manifestó en desacuerdo con esta propuesta.
Marcos Allen, dirigente de esta agrupación, indicó que con la anulación de las demandas no se cumplen las exigencias de los desempleados, quienes solicitan plazas de trabajo. Luego de las conversaciones, la comisión de los desempleados se dirigió al parque de la Calle 10, donde comunicaron a las bases lo sucedido en la reunión, sin embargo, aproximadamente a las 3:00 p.m., la Federación Sindical desobedeció el llamado a la cordura de los dirigentes y reanudó los disturbios.
La Policía Nacional (PN) procedió inmediatamente a lanzar gases lacrimógenos y perdigones al aire, mientras que los manifestantes respondían con piedras. Los desempleados se acercaron a 25 metros de la sede de la PN, arremetiendo con piedras contra el cuartel, al igual que las oficinas del Ministerio de Trabajo, a las que le destrozaron ventanas y puertas de vidrio.
Aproximadamente a las 5:00 p.m. la situación se tornó tensa, cuando el capitán de la PN, Alejandro Díaz, fue herido de bala en la pierna. El oficial pertenece al contingente desplazado desde la capital para reforzar la seguridad en la provincia. Dos de los agentes heridos se mantienen bajo observación por las contusiones que sufrieron en la cabeza.
Durante los actos violentos también resultó afectado el edificio Plaza Portobelo, que alberga las oficinas del Consejo Provincial de Coordinación y el Ministerio de la Familia, al igual que la Electrónica Portobelo, donde se rompieron las puertas y ventanas .
En horas de la tarde, Fernández indicó que conversó telefónicamente con el dirigente de MODESCO, Fabio Alvey, quien le comunicó que las agrupaciones continuaban en posición de dialogar, al tiempo que denunció que Allen mantiene una actitud intransigente, agitando a las organizaciones para estar en las calles.
Precisó que Alvey le informó que las agrupaciones se mantenían en la parroquia de La Medalla Milagrosa con el sacerdote McLellan. Recomendó a los desempleados no dejarse influir por "falsos profetas que sólo desean provocar discordia en la ciudad".
Anunció que a pesar de las acciones violentas, la Zona Libre decidió retirar las denuncias interpuestas contra los desempleados por los daños ocasionados en los disturbios. A primeras horas de la noche, el sacerdote McLellan anunció que en la tarde acudieron seis de los siete dirigentes de desempleados para indicarle a la gobernadora que no realizarán más acciones hasta reunirse con la presidenta Moscoso.
Corroboró que el único grupo que se encontraba en las calles era la Federación Sindical, dirigida por Marcos Allen, a quien el prelado hizo el llamado para que calmara a las bases. Por su parte, la gobernadora Luciana de Policani, emitió un comunicado siguiendo instrucciones del Ministerio de Gobierno y Justicia, en el que señala que se seguirá manteniendo el orden para proteger la honra, vida y bienes de todos los ciudadanos.
En tanto, Francisco González, director de la Cruz Roja, hizo un llamado para que las personas afectadas por las lacrimógenas se dirigieran a sectores alejados de los disturbios, como los paseos Gorgas y Washington, áreas costeras de la isla de Manzanillo.
Mientras tanto, el Ministerio de Educación tomó la determinación de suspender las clases hoy en las escuelas y colegios del sector público y privado de la ciudad.


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21108
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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