Al menos 300 trabajadores de las empacadoras en las fincas bananeras de la Cooperativa COSEMUPAR tendrían que acogerse en los próximos días a licencias de forma escalonada, como parte de las medidas tomadas por la gerencia en virtud de los problemas económicos surgidos por la sigatoka negra.
José Morris Quintero, presidente de COSEMUPAR, indicó que en días pasados se dejó de exportar banano a los mercados internacionales, a raíz de la aparición de la sigatoka negra.
Explicó que las licencias serán para el obrero que trabaja en la empacadora, de manera que los varones volverán al campo, mientras que las damas recibirían licencias escalonadas, es decir, unas trabajarán por cinco días consecutivos y un segundo grupo hará lo mismo de forma rotativa por el mismo espacio de tiempo, en la siguiente semana.
Esta situación se va a dar en todas las empacadoras, porque es necesario, según Morris. "Donde hay un matrimonio y los dos trabajan con la empresa, uno de ellos se quedará sin trabajar y el otro continuará llevando el sustento y en los casos donde no haya matrimonio se llevará la forma rotativa", explicó.
La medida podría durar entre un mes y medio y dos meses aproximadamente hasta que se recupere la producción que bajó a un 40%. No obstante, los trabajadores de campo continuarán en su faena, porque se avecina la época seca donde las tuberías de riego tienen que estar en óptimas condiciones, al igual que los drenajes y las plantaciones.
La sigatoka es un mal endémico que permanece en la plantación, que no se puede erradicar, pero si controlar; y hasta el momento se ha logrado este objetivo para que no afectar la fruta. Indicó que como medida de control se aumentó la dosis de sustancias químicas en las irrigaciones y se ha iniciado una sanidad manual al laminar las hojas para quitar la parte que está afectada con sigatoka.
Indicó que hubo que eliminar una gran cantidad de frutas porquen no alcanzaban el nivel de calidad requerido para la exportación. A partir de esta semana se comenzó nuevamente la exportación a escalas pequeñas y ahora tienen que trabajar con las plantaciones jóvenes.
Del mismo modo, redactaron consideraciones que fueron recogidas por los organizadores del evento y que destacaban aspectos tales como tener una mayor conciencia ambiental, no satirizar la información, la necesidad de una especialización periodística en materia de ambiente, buscar que los editores y dueños de medios se interesen en informaciones de este tipo, la dificultad que se encuentra cuando se trata de abordar a una fuente informativa sobre el campo, que las agrupaciones ambientalistas sepan vender sus informaciones, la necesidad de reactivar una red de periodistas ambientalistas y primordialmente que el tema del agua sea objeto de una participación ciudadana.
Este taller tuvo una gran aceptación por parte del grupo participante, no sólo por la receptividad del tema que había reunido a los comunicadores sociales, sino por la gran interacción que se suscitó entre los participantes.
Cinthya Flores, oficial de Comunicaciones de WWF-Centroamérica, lo define como "un encuentro que nos llenó de energía y enseñanzas, con seres humanos como ustedes, que destinaron seis días de su mundo profesional y personal para compartir, aprender, cuestionar y explorar nuevas posibilidades de crecimiento como periodistas y personas".