A pesar de que el mundo se prepara para recibir el nuevo milenio todo indica que algunos problemas sociales cruzarán este umbral. Uno de ellos es la violencia contra la mujer y todo parece señalar que el silencio es el mayor cómplice de la impunidad en América Latina y El Caribe.
Mañana lunes, 8 de marzo, se conmemora el Día Internacional por los derechos de la Mujer, la UNICEF, en un claro apoyo de las Naciones Unidas por la erradicación de la violencia contra la mujer, hizo un llamado a la comunidad Latinoamericana y Caribeña para que cese la violencia ejercida contra la niña y la adolescente.
Este tipo de agresión, señala un comunicado de la UNICEF, es un problema de "grandes dimensiones que aún permanece oculta y de la que existe muy poca información en la gran mayoría de los países".
Al referirse a la América Latina apunta que existe un interés por sacar la agresión a la luz pública, una realidad que es cada vez más "preocupante, combatir los mecanismos por los que la sociedad practica formas de agresión contra niñas y mujeres, o se calla ante ellas y tomar acciones para prevenirlas".
La directora mundial de UNICEF, Carol Bellamy, sostuvo que en cualquier lugar entre ricos y pobres, ya sea en la escuela, en el trabajo y en la comunidad una "amplia escala" de estas violaciones no son ni ampliamente conocidos ni verdaderamente entendidos.
En el informe del organismo muestra que, en América Latina y el Caribe, existirán no menos de seis millones de niños, niñas y adolescentes que son víctimas de agresiones severas y que de ellos unos 80 mil mueren cada año por la violencia intrafamiliar.
Los investigadores de la UNICEF logran identificar, como las formas más comunes de la agresión, el acoso sexual, el maltrato, el trabajo infantil, la violencia doméstica y la explotación sexual, entre las muchas formas en que ella se manifiesta.
Algo evidente es que detrás de cada acto de violencia hay un agresor, un explotador o un abusador que debe ser tenido en cuenta de quererse encontrar soluciones definitivas a los casos de "violencia ejercida contra mujeres y niñas".
Los números plantean que en América Latina existen más de 185 millones de niños, niñas y adolescentes entre los 0 y los 18 años. Las evaluaciones indican que miles de ellos están expuestos a diversas formas de violencia que van desde la delincuencia juvenil, el impacto de las guerras y el conflicto armado hasta la trata de blancas, el involucramiento en actividades de comercio sexual, el tráfico internacional de estupefacientes, el abuso sexual y la explotación, entre muchas otras.
Otras de las ramificaciones de este tipo de violencia contra las niñas y adolescentes es la falta de acceso a una educación de calidad y la discriminación que sufren por razones de sexo, religión, etnia, cultura o nivel socioeconómica.
Las investigaciones en el área denotan que la violencia que viven las niñas y mujeres; el trabajo infantil tiene en sus filas a más de 15 millones de niños y niñas. El 28% de las adolescentes, entre los 15 y los 19 años, no estudian, lo que representa un alto porcentaje (12%). La misma fuente revela que este grupo se dedica a los quehaceres domésticos.
Los estudios hechos en cinco países muestran que 47% de las niñas y de las adolescentes explotadas sexualmente fueron víctimas de abuso y violaciones en sus hogares. Otro dato es que de los dos millones de los infantes que nacen anualmente son hijos de madres adolescentes.
Otro factor que hace de este grupo personas vulnerables, dentro de la sociedad, es que más de medio millón de personas viven con el VIH/SIDA, y entre el 25% y el 48% de los hijos de mujeres portadoras de este virus nacerán con este virus.
Aparte de los conflictos que padecen las niñas y niño a diario, el informe de UNICEF, aclara que son ellas las principales víctimas civiles de las guerras.
"No sólo tienen que sufrir las condiciones de insalubridad, desprotección, abandono y escasez de alimentos propios de una guerra, sino que se convierten con frecuencia en blanco de las armas", detalla el documento.
A manera de ejemplo se explica que en Guatemala la Comisión de Esclarecimiento Histórica constató que una gran cantidad de niñas y mujeres se encontraban entre las víctimas directas de ejecuciones arbitrarias, desapariciones forzadas, torturas y violaciones sexuales.
Pese a todo este panorama sombrío existen alternativas que intentan combatir todas las formas de las violaciones en contra de la mujer, entre estos pilares se encuentran "La Convención de los Derechos del Niño (CDN), la Convención sobre la Eliminación de Todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer".
La directora de UNICEF sostuvo que sobre esta base podrá existir un mundo en el que violencia contra la niña y la mujer no sea nunca más un temor presente sino un recuerdo distante en la memoria.
"Sólo entonces las niñas y las mujeres en todo el mundo gozarán plenamente de sus derechos fundamentales para terminar con estas violaciones a los derechos humanos se debe comenzar con el establecimiento de otro derecho fundamental, el derecho a la educación".