Nación

"Sin libertad no pudiéramos apreciar el mundo"


Convencidos de que la educación sobre los derechos de los ciudadanos y el conocimiento del sistema de administración de justicia debe empezar, para ser efectivo, en la fase temprana de la vida, desde que somos niños de escuela primaria, ideamos, dentro del Programa de Mejoramiento de la Administración de Justicia (Organo Judicial y Banco Interamericano de Desarrollo) un Proyecto de Educación Popular dirigido a concienciar a los niños sobre sus garantías constitucionales e informarles acerca del funcionarmiento de las instituciones que intervienen en el proceso de administrar justicia, en especial el Organo Judicial.
Para tal fin creamos y publicamos el libro Vamos a conocer el Organo Judicial y tus Derechos, dirigido a los niños de la escuela primaria.
Es éste un pequeño libro que con un lenguaje sencillo e ilustraciones atractivas explica qué es el Organo Judicial, qué es un juzgado o tribunal, cuántos tribunales hay, qué hacen los jzugados, quiénes son los jueces y magistrados, qué es el Instituto de Defensoría de Oficio, qué es la Constitución y en qué consisten el derecho a la libertad, la inviolabilidad del domicilio y de la correspondencia, la garantía de la propiedad privada, la libertad de expresión, de pensamiento, de reunión y de profesión.
El libro está diseñado para que los niños lo manipulen, pintando, haciendo crucigramas, laberintos, sopas de letras, etc. Es un aprendizaje constructivo el que se promueve, donde los niños aprenden jugando.
Además de publicar el libro, programamos visitar algunas escuelas para presentarlo y distribuirlo a los niños y, al mismo tiempo, tener con ellos un conversatorio con todas las preguntas que se les ocurriera hacer.
Empezamos con realizar la gira por el interior de la República de Panamá. Visitamos algunos salones de quinto grado de escuelas de Penonomé, Chitré, Santiago y David y, después de nuestras visitas a las escuelas, llevamos los niños a los juzgados y tribunales de los distintos lugares, para que pudieran conocer de primera mano despachos y salones de audiencia y, al mismo tiempo, conversar con los jueces y magistrados.
Las inquietudes que demostraron los niños, a través de sus preguntas, fueron muchas.
Lo que nos proponemos, en este breve artículo, es, sin ninguna pretensión de buscar el rigor científico de encuestas y estudios de campo, reflexionar sobre las preguntas de los niños para tener una visión de cómo ellos perciben el sistema de administración de justicia y qué conocimiento tienen de sus derechos constitucionales, y sobre todo, percatarnos de las enormes posibilidades educativas que tienen los niños en este campo.
Dentro del amplio abanico de preguntas, empezaremos con destacar las que conciernen a las funciones de los magistrados y jueces.
En este sentido nos impresionó cómo los niños rápidamente lograron despojarse de las imágenes de cliché de los programas televisivos y, quitándoles a los jueces toga y peluca, fueron directamente a preguntas de fondo: "¿Cómo hacen ustedes para saber quién tiene la razón? "¿Y si no están seguros?"
De igual manera lograron orientarse en el laberinto, a veces difícil hasta para los adultos, de los distintos tipos de jurisdicción e instancias y captar de inmediato las funciones de cada una de ellas, desde la de familia, de más fácil comprensión (por tener la vivencia directa de los problemas que allí se ventilan) hasta la de libre competencia y asuntos del consumidor, de la cual, lejos de dejarse amedrentar por su larga nomenclatura, entendieron perfectamente conceptos como el derecho de autor, la piratería y el derecho de defensa del consumidor de los comerciantes poco escrupulosos.
Algunos niños, de los más detallistas y analíticos, se adentraron en la problemática de las pruebas, los testigos, los jurados de conciencia, los delitos "donde no aparece el cuerpo" o "el caso más extraño que ha visto".
Todos quedaron entusiasmados cuando los magistrados le permitieron sentarse en los distintos lugares de la sala de audiencia, asumiendo con increíble propiedad los distintos roles de persona juzgada, defensor, fiscal, jurados y juez.
Los más observadores se fijaron en la gran cantidad de expedientes que había en los juzgados o en los escritorios de los jueces y de allí la pregunta recurrente: "¿Trabaja usted mucho?" e inmediatamente después: "¿Cuánto gana usted por quincena?" y "¿Cuántos años hay que estudiar para ser juez?".
Rapidísimos en valorar la proporción entre salarios, experiencia requerida, años de estudio y trabajo a ejecutar, algunos optaban por escoger la carrera de Derecho como futura profesión, otros decididamente se iban hacia otras profesiones.
Claramente nos percatamos de que la escogencia de una probable profesión en el campo del Derecho depende generalmente, para los niños del día de hoy, de una fría valoración, como dicen los economistas, de la relación entre costos y beneficios.
Sin embargo, hubo también un par de niños "old-fashion" que preguntaron a un defensor de oficio si defendía a los buenos o a los malos y una niña que cuando escuchó que el defensor de oficio defendía a la gente sin recursos económicos para pagar un abogado, soltó una exclamación tan espontánea: "¡Entonces usted es el rey de los abogados!" Y nadie la hizo cambiar de idea, ni siquiera cuando otro niño rebatió realísticamente: "¿Y quién le paga a usted?".
Cuando entramos en el área de los derechos constitucionales, también encontramos mucha claridad en los niños, perfectamente conscientes de que la libertad es un bien preciado: "Sin libertad no pudiéramos apreciar el mundo", que, sin embargo tiene sus restricciones.
Pero, la problemática social que viven a diario, nos saltó a la vista con un impacto estremecedor, cuando nos preguntaron: "¿Cuando los papás le pegan poco a los niños es para corregirlos?", "Los padastros tienen algún derecho a maltratarnos, a nosotros". A este punto una de las maestras nos dijo en el oído que hay muchos casos de maltrato infantil que los niños se callan y nos pidió que cooperáramos con su campaña insistiendo para que los niños hablen y cuenten lo que les está pasando.
Seguimos profundizando sobre el tema. Entonces un niño, con una mirada terriblemente tierna, nos interrumpió y nos propuso el dilema:: "¿Y si un niño quiere mucho mucho a sus padres?" Otro contestó: "A veces hay padres enfermos mentales, que tienen que ser atendidos por un psicólogo, por eso si uno lo cuenta hace un bien también a sus padres". Se notaba en este segundo niño una experiencia vivida. No negamos que nos sentimos aliviados de poder eludir tal pregunta.
También estaba clara la experiencia vivida cuando nos preguntaron cuántos años de cárcel le da un juez a una persona si la encuentra con droga. Acababa de suceder al padre del niño que nos lo preguntaba.
"¿Por qué hay tantas peleas?" y "¿Cómo se puede hacer para que la gente no pelee tanto?" Con estas dos preguntas, que también nos dirigieron los niños con quien hablamos en nuestra gira, queremos cerrar nuestras breves observaciones para que reflexionemos, todas juntas las instituciones y la sociedad civil en general, acerca de la importancia que tiene para nuestra juventud el promover una cultura de paz y del papel que la educación debe tener en el proceso de conciliación de los conflictos.


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46119
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América