Ellos han sido testigos mudos de las luchas generacionales y hasta han servido de inspiración de diversas gestas y manifestaciones patrióticas, pero en la actualidad rinden tributo a la desidia.
El reconocido historiador Alberto Osorio asegura que el Cerro Ancón es símbolo de la ciudad, porque es como el atalaya que divisa el desarrollo de la misma a través de los siglos.
En ese lugar, el pueblo se abastecía de agua, puesto que había una fuente pura en la montaña a la que le llamaban "el chorrillo", de ahí el nombre del populoso barrio.
Sin embargo, en estos días, las hojas secas dan cuenta de que hace mucho no se limpian sus instalaciones.
A las sillas que conducen al mirador les falta pintura, así como a los pasamanos, donde el óxido ha hecho estragos.
Como si fuera poco, la hierba alta también es parte del panorama.
La condición en que se encuentra el Cerro Ancón contrasta con su importancia histórica.
La toma del cerro por parte de los norteamericanos propició que grandes poetas panameños se inspiraran en él para reclamar soberanía.
Ese es el caso de la poetiza Amelia Denis de Icaza, quien escribió el poema "Al Cerro Ancón", que sirvió de aliento al pueblo panameño para iniciar la lucha por la recuperación del territorio nacional secuestrado.
Pero, no fue hasta 1977 cuando el General Omar Torrijos mandó a colocar una bandera como símbolo de soberanía. Una de las plazas en la que se han llevado a cabo acontecimientos que han marcado nuestra vida como nación es Santa Ana.
En sus inicios era llamado el arrabal de los negros, porque existía una división de las clases sociales. Existía una muralla que fue demolida a mediados del siglo XVll.
Grandes líderes políticos surgieron de este sector, entre ellos el presidente de la República, Carlos A. Mendoza.
Santa Ana es símbolo de luchas populares como el movimiento inquilinario de 1925, una protesta del pueblo contra los caseros, debido a que los lugares alquilados eran verdaderas trampas de muerte.
Sin embargo, hoy día es posada de "piedreros", mujeres y hombres dedicados a la prostitución. Las noches, según narran vecinos del área, son peligrosas, por lo que muchos optan por no salir después de las 6: 00 de la tarde. Y ni hablar del aseo, el lugar luce abandonado y algunos puntos del parque huelen mal. Este recuento no puede dejar por fuera el Teatro Nacional que surgió en 1904. El lugar fue anfitrión por excelencia de los mejores artistas y compañías de América y de Europa.
Después de 102 años, la realidad es otra. Pese a que actaulmente se llevan a cabo allí importantes espectáculos, los visitantes aseguran que en las noches se torna peligroso.
El área a esas horas está desolada, a excepción de los carros estacionados en la vía y los famosos "bien cuidaos" que esperaban atentos para ganarse "algo bueno", no se ve un alma.
El Casco Antiguo, según el historiador Osorio, es también un ícono patrio. En esas calles y avenidas se registraron importantes acontecimientos históricos como la declaración de la independencia de Colombia, en el Consejo Municipal y la firma de la separación de España, en 1821.