Nación

Sitios que se niegan a morir

A estos lugares acuden panameños y extranjeros para conocer de viva voz de los más experimentados, anécdotas del Panamá de ayer, hechos históricos o simplemente por medicamentos o sana diversión.


EN Panamá hay sitios que han sobrevivido a los cambios. Son locales comerciales que no le han dado cabida a lo moderno y sencillamente se niegan a morir.
"Sitios íconos", si intentáramos llamarles de alguna forma. Pasan los años y sus puertas siguen abiertas al público de hoy y los clientes de siempre.
¿Quién no ha escuchado hablar alguna vez del Café Coca - Cola? Ha sido punto de encuentro, a través de los años, de personalidades nacionales e internacionales.
En sus sillas y mesas de madera se sentaron alguna vez el poeta Ricardo Miró, el ex presidente Arnulfo Arias Madrid y en nuestros días, el mandatario Martín Torrijos, la ministra de Vivienda, Balbina Herrera y la ex embajadora norteamericana Linda Watt.
El Café Coca - Cola fue inaugurado en 1883 y su ubicación es estratégica: frente al histórico parque de Santa Ana. La esquina es propiedad de Panagiotis y Constantino Conto.
Uno de sus clientes, Eduardo González, contó al Panamá América que este restaurante es perfecto para "hablar de noticias o intercambiar información".
González va también en busca de vida social, ya que puede reunirse con viejas amistades. Jaime Beitía, por su parte, va al Coca - Cola a deleitarse con "un exquisito café".
Con más de 50 años, en la calle once y media del corregimiento de San Felipe, otras instalaciones gozan del título de "sitios íconos".
La famosa panadería Lucianito que era propiedad del cubano Luciano Gómez (q.e.p.d). Hoy las empleadas que iniciaron trabajando con Gómez son las administradoras del local.
Aunque la apertura de nuevas panaderías en el área ha mermado la clientela, Angélica González, una de las dueñas, asegura que sus "fieles clientes" siguen eligiendo a Lucianito.


Y es que es en Santa Ana, donde a pese a los años, se conservan intactos viejos caserones cargados de anécdotas.
Ricardo Testa, un panameño al que ubicamos en las inmediaciones, aprovechó para incluir en la lista de esos caserones al Bar Ciudad de Verona.
Se inauguró hace más de 80 años y el ambiente que allí se vive sigue siendo de fiesta, dice Testa.
Una pequeña entrada nos conduce al interior del local decorado con globos y luces. El bar fue remodelado, pues al principio no habían bancas en la barra y las personas permanecían de pie.
Según Testa, es precisamente el buen ambiente lo que mantiene el interés de las personas en Ciudad de Verona.
A nuestro recuento se añade la Bótica El Javillo, de la 5 de Mayo, en el corregimiento de Calidonia. Es una de seis sucursales.
Ofrecen salud y algo más desde 1921, cuando Christian G. de Haseth Evertz (q.e.p.d.), farmacéutico curazaleño graduado en Holanda, establece una de las primeras farmacias en la ciudad de Panamá.
"Las esencias especiales, medicamentos poco comunes y el buen trato", según uno de sus clientes, la mantienen a la cabeza en el "ranking" de sitios íconos de la ciudad.
La historia y el buen servicio permiten que estos lugares no digan adiós a un público variado.


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232948
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América