Nación

Situación de la CSS debe ser bien analizada


Nuestro sistema de seguridad social está basado en un pacto social de solidaridad -tanto intergeneracional como intrageneracional -y la subsidiaridad. La solidaridad intergeneracional es la transferencia que las generaciones futuras contribuyen al bienestar social de sus padres y abuelos; mientras que la transferencia intrageneracional es el aporte que brinda a aquellos que ganaron más a los de menores ingresos.
Es menester examinar el fenómeno de la transferencia intergeneracional del sistema actual a la luz de la última proyección del escenario acordado en la mesa del diálogo, utilizando el modelo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Las gráficas del año actual, del año 2020 y del año 2035, son muy ilustrativas del tamaño de la solidaridad intergeneracional:
Como puede observarse, los asegurados actuales reciben sus ingresos de dos fuentes: la reserva del PIVM; y la transferencia generacional -las cuotas de los trabajadores activos; y los ingresos generados por éstos últimos se comparte con la generación futura -la juventud. Mientras que en el año 2000, hay una sola fuente, la transferencia generacional, porque según las proyecciones financieras, la reserva se agotará en el año 2017.
En el año 2020, la transferencia generacional se aumentará 7% y los ingresos nacionales disponibles para los trabajadores y la juventud sufrirán la correspondiente reducción al 82%; para el año 2035, año de la marcada reducción del ritmo de la transición demográfica, la transferencia generacional sería de 26%, con una disponibilidad de 74% para las otra dos edades.
El pacto social de la solidaridad es un principio en que creo y defiendo, pero la pregunta es ¿a qué nivel de transferencia de una generación a otra el sistema deja de ser justo? Lo que sí es claro, es que los niveles alcanzados por la transferencia generacional en el año 2035 son intolerables a todas luces, sin tomar en cuenta los efectos perjudiciales a la competitividad económica que es necesaria para asegurar el crecimiento económico y por ende, la generación de trabajo e ingresos del trabajador. Este último aspecto pone entredicho la coherencia de los escenarios acordados y las soluciones planteadas por el sector social en la mesa del diálogo: no hay sostenibilidad del sistema económico.
La progresividad del aporte entre pares, aquellos de la misma generación, es un principio torrijista al que me suscribo; sin embargo, tiene que ser balanceado con los intereses de aquellos que tienen más, a tal modo que no cree actitudes agresivas de evasión hasta del punto de rebelarse contra el sistema mismo; porque sienten que es una injusticia -la apropiación indebida de sus esfuerzos. La justicia social se basa en el balance armónico entre todos los interesados.


INFO: EPASA
Otra pregunta que cabe es si aquellos que tuvieron la oportunidad de trabajar en el sector moderno y son participantes en el sistema de la CSS ¿deben recibir toda la transferencia generacional potencial? Recordemos que aquellos que no están asegurados también envejecerán y tendrán que gozar de parte del ingreso nacional que solamente puede venir sus familiares apoyados por el gobierno central. Entonces, si los ingresos fiscales se dedican a los asegurados habrá menos para los menos aventajados relativamente. Por supuesto, esto implicaría un empeoramiento de la distribución de ingresos y por ende un aumento de la injusticia social.
Los más perjudicados si los niveles de subsidiaridad restringen sensiblemente la atención a la juventud, serían los párvulos de los más pobres: los más marginados de la sociedad.


INFO: EPASA
Para convertir la potencialidad económica de Panamá en realidad, no solamente requerimos la inversión extranjera directa, sino más importante tenemos que preparar el recurso humano panameño para aprovechar la demanda laboral que generarán las inversiones. Esta tarea es la más importante que enfrenta nuestro país y su solución adecuada no solamente requiere una reforma educativa profunda, sino también los recursos financieros requeridos para llevarlo a cabo.
Si utilizamos los ingresos fiscales para mantener el nivel de consumo de la tercera generación no habrá lo suficiente para atender la educación necesaria de la juventud que permite la productividad adecuada para garantizar el crecimiento económico proyectado: no hay coherencia en las proyecciones. Por eso, las propuestas que dedican los activos más valiosos de nuestra nación, las tierras del área canalera, a ser transferidas a la CSS son totalmente descabelladas.

 

INFO: EPASA
Finalmente, sostengo que el ambiente, donde se cuestionaba hasta la validez del modelo, ha contribuido a la confusión en la sociedad sobre un tema tan cargado cuando el sosiego y la reflexión son los valores que se requieren. Cabe destacar, que expertos internacionales, como el Dr. Carmelo Mesa Lago, considera que el modelo confeccionado por Panamá es uno de los mejores a nivel mundial y definitivamente, el mejor de América Latina.
La materia es compleja, los balances de equidad son múltiples; por ejemplo, el ajuste por inflación a las prestaciones económicas, no ha sido tomado en cuenta; y por qué no plantear un tema muy controversial como la igualdad de la edad de jubilación de ambos sexos.
Nadie quiere que nuestros padres y abuelos vivan sus años de oro en indigencia y además ellos tienen la capacidad de hacer sentir su peso específico; pero tampoco creo que nadie quiere negar el derecho de oportunidad a los párvulos, quienes no pueden hacerse sentir.
Tenemos que entregar la mayor cantidad de información fehaciente a la mayor cantidad de miembros de la sociedad a llevar a cabo un gran debate nacional antes de pensar en legislaciones que enfrentan quizás la tarea más importante en los próximos años.


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84264
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América