Nación

Sobresaltos de una carrera ascendente

Arquimedes Sáez pasó en unos breves instantes de "cazador a cazado".


El cazador resultó cazado en esta ocasión. El fiscal que había encabezado pesquisas en sonados casos resultó detenido en una operación encubierta, presuntamente exigiendo el pago de B/.2,000 a cambio de una medida cautelar a favor de una presa.
Arquímedes Sáez, un jurista que ascendió vertiginosamente en el Ministerio Público, enfrentó a lo largo de su corta carrera varias acusaciones por supuestas irregularidades en sus actuaciones.
Y es que al despacho de Sáez llegaron sonados expedientes como el de los cuatro cubano-americanos acusados de planear un atentado contra el presidente de Cuba, Fidel Castro, durante la Cumbre Iberoamericana celebrada en Panamá en noviembre del año 2000.
El funcionario de instrucción pidió la pena máxima de 20 años para los acusados, pero logró una condena de ocho años para los anticastristas.
Sáez también investigó el denominado "Robo del Centenario", que consistió en el hurto de 292 piezas de oro y cerámica precolombina del Museo Antropológico Reyna Torres de Araúz, ocurrido en febrero del año 2003.
Otros dos complicados casos figuran en la lista de Sáez: la desaparición y muerte del banquero suizo Hans Jorg Bosch y la existencia de una supuesta red de proxenetas, encabezada por Xiomara Hubbard, alias Thonya.
La ascendente carrera de Sáez inició en 1990 como secretario de la Fiscalía Primera de Circuito Penal. Empezó a descollar en el 2004, cuando José Antonio Sossa asumió el cargo como procurador de la Nación. Con Sossa, Sáez fue nombrado fiscal primero y luego ascendió al cargo de fiscal superior especial.
Pero el joven funcionario no sólo es conocido por estos casos, cobró notoriedad cuando ordenó el arresto del destacado jurista y catedrático universitario, Gilberto Boutin, por su presunta vinculación en el caso del banquero Bosch.
Bosch, de 53 años, fue gerente del Swiss Bank Corporation en Colombia de 1978 a 1987, y luego ocupó ese mismo cargo en Panamá de 1988 hasta que desapareció de manera misteriosa el 13 de agosto de 1998.
La osamenta del banquero fue hallada en el 2001 en Cerro Azul.
Durante su carrera como fiscal, a Sáez se le formularon diferentes acusaciones. El propio Boutin solicitó a la Corte Suprema de Justicia que separara al entonces procurador Sossa y a otros funcionarios, entre ellos Sáez, por haber incurrido, a su juicio, en la presunta comisión de los delitos de corrupción de servidores públicos, abuso de autoridad, simulación de hechos punibles, calumnia en actuaciones judiciales, falso testimonio, encubrimiento, así como violación de garantías constitucionales y derechos humanos en el caso por la muerte de Bosch.
El abogado de Boutin, el catedrático Miguel Antonio Bernal, planteó en la demanda que Sáez era "cómplice y encubridor" de Sossa.
Sáez también enfrentó una acusación del exprocurador Rogelio Cruz, quien lo señaló por supuestamente dilatar el caso de los anticastristas Luis Posada Carriles, Guillermo Novo, Pedro Remón y Gaspar Jiménez, para poder viajar a Europa durante los días en que estaba prevista efectuarse la audiencia de este caso.
Cruz pidió ante la Fiscalía Primera Superior la suspensión del cargo de Sáez y la retención de su salario por 30 días.
Al ahora separado fiscal le tocó en su momento tomarle declaración jurada a gente pesada. Nada más y nada menos que al entonces ministro de Gobierno y Justicia, Arnulfo Escalona; al director de la Policía Nacional, Carlos Barés; al subdirector de Migración, Javier Tapia y al jefe de la DIIP de la Policía, Arnulfo Escobar, por la liberación y salida irregular del país de los anticastristas indultados por la presidenta Mireya Moscoso. Una carrera en franca ascendencia, pero con algunos sobresaltos.
Arquimedes Sáez fue arrestado el sábado, en momentos en que recibía dinero, a cambio de otorgar una medida cautelar. Sáez es señalado por corrupción de funcionarios.


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198675
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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