Son frentes de fuerza que surgen al calor de la coyuntura nacional, pero en los últimos años la denominada sociedad civil ha perdido beligerancia en las decisiones de Gobierno.
En la administración de Martín Torrijos sus representantes ganaron grandes espacios en organismos que tomaban decisión, entre ellos, la comisión evaluadora para seleccionar a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ).
Es más, en ese período la sociedad civil envió una nota a Torrijos para informarle que estaban definiendo la metodología, a fin de lograr un proceso transparente al momento de designar a estos funcionarios.
Sus voces y sugerencias eran escuchadas en esa y otras comisiones evaluadoras para nombrar directivos del Gobierno, pese a que tampoco gozaban del aprecio total de Torrijos.
CD.
El 12 de mayo del 2010 el actual mandatario Ricardo Martinelli se reunió con sus representantes para escuchar los problemas del país.
Para ese examen, el presidente conversó con 200 participantes sobre los principales temas.
Todo era cordialidad, al punto de que la representante de la Alianza Ciudadana Pro Justicia, Maribel Jaén, consideró como positiva la primera convocatoria a la sociedad civil hecha por un gobernante panameño.
Un año después, la historia es otra. Una pugna entre el bando gobernante y algunas asociaciones civiles se ha desatado. El presidente los ha culpado de atentar contra la gobernabilidad del país y de querer cogobernar.
Para Raisa Banfield, activista ecológica, es evidente el ataque a las asociaciones civiles.
“Las campañas mediáticas atacando a cualquier persona de la sociedad civil que cuestione, es prueba de eso, las intimidaciones en sus declaraciones cuando habla de personas con intereses oscuros, de cuatro gatos, siempre es un irrespeto”, acotó.
Según Banfield es un tema de descrédito evidente, que no solo al presidente, sino a los funcionarios que están a su alrededor les molesta ser criticados y tratan de denigrar a todo el que trate de jugar su papel de ciudadano.
Para la activista, todos los gobiernos han atacado a la sociedad civil, a veces más, a veces menos, pero las instituciones democráticas las han protegido
Aseguró que ahora se ve mayor agresividad del Gobierno, debilitamiento de las instituciones democráticas y del poder mediático, pagado con los impuestos del Estado, así que la situación para estas agrupaciones está más deteriorada.
“Él entiende de sociedad civil como un estorbo, gente que le molesta, que detiene lo que él visualiza como crecimiento y progreso; sin embargo, es la sociedad que se organiza, personas que pensamos y nos atrevemos a hablar, proponer, por eso se han creado las organizaciones no gubernamentales. La democracia va más allá que un gobierno y un pueblo”, concluyó.